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María Corina Machado: mandato renovado, por Gregorio Salazar

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Y ella, para el grueso opositor, es la garantía. Ese es el renacer que espera la gente y no el que ofrecen los autores de la destrucción.

Con el regreso en olor de multitudes de María Corina Machado, pueblo y líder han retomado el curso de la historia, el rumbo del cambio político que se avecinaba en Venezuela y que fue torcido por los fraudes de quienes todavía gobiernan. El mandato emanado de las primarias del 2023 para que ella lidere el proceso de recuperación y transformación de Venezuela le ha sido renovado de manera que hoy se vislumbra irreversible.

Después de una larga espera de diez meses, dos hitos en apenas cinco días bastaron para que resurgieran, de manera nítida e indubitable, las razones que hicieron de María Corina Machado la principal referencia política del país: su recibimiento espontáneo y multitudinario el domingo 25 y su presentación ante estudiantes y medios en la Universidad Católica Andrés Bello tres días después.

Ambos sucesos se complementan y reposicionan, por un lado, la emocionalidad y la identificación popular que Machado despertó nacionalmente. Y por el otro, la esperanza, la confianza y las certezas de que el cambio político llegará en un horizonte temporal que no superará el 2027.

Y ella, para el grueso opositor, es la garantía. Ese es el renacer que espera la gente y no el que ofrecen los autores de la destrucción.

Durante su presentación en la UCAB, rodeada del entusiasmo estudiantil y ante los medios nacionales e internacionales, Machado expuso sus exigencias y sus metas para corto, mediano y largo plazo.

Su compromiso de «movilizar a la sociedad» y de «incorporar a todos los sectores en un acuerdo nacional» discutido por miles en asambleas ciudadanas luce en consonancia con las dimensiones de la responsabilidad de asumir no un simple período de gobierno, sino la transformación de un país sumido en una de las peores crisis de su historia. Una tarea por todo respecto titánica.

Muchas de las afirmaciones de Machado en la UCAB tienen desde hace tiempo terreno abonado para su firme implante popular. Efectivamente, se le concibe como la antítesis de Chávez y Maduro.

Potenció el reclamo vivo en las calles por la justicia y la libertad de todos los presos políticos. Lo mismo que el de los sindicatos por el salario y condiciones de trabajo.

No enfrentó, por cierto, una rueda de prensa complaciente. Las preguntas fueron las infaltables e ineludibles.

No se le vio tomada por sorpresa y dio titulares para todos los gustos: abierta a la negociación y garantías. Cuestionamiento a la falta de transparencia en los acuerdos petroleros. No a la reelección indefinida. Creación de una Comisión de la Verdad.

Este último aspecto es crucial. Una Comisión de la Verdad, enmarcada en un proceso de memoria, justicia y reparación e integrada por personas independientes y de incuestionable trayectoria ciudadana, pone a gravitar sobre las cabezas de quienes están incursos en los imprescriptibles delitos de lesa humanidad un reclamo de mucho peso y, en los casos más graves, una Espada de Damocles.

Y ella está consciente de que la justicia transicional existe.

Del lado oficialista se ha reaccionado con evidente nerviosismo, aunque en su descargo se puede decir que se ha ratificado el compromiso por las elecciones que el país espera, si bien se generaliza diciendo que serán «todas las que están en la Constitución».

Bienvenidas todas, pero primero lo primero: elecciones presidenciales en 2027.

Y ya que Delcy se ha declarado en campaña, nos permitimos estos sanos consejos. No bailar mientras su adversaria enjuga las lágrimas de los dolientes del doble sismo en La Guaira. No copiar el atuendo de su rival, sobre todo si la pieza le queda grande. No hacer anuncios salariales de tan lejano cumplimiento, como el de cuatro aumentos en un año, porque no sabe si durará ese lapso y porque con eso no logra sino agitar la desesperación de las gentes sin salario y agobiadas por las necesidades.

Hoy por hoy, María Corina Machado ha reavivado el sentimiento popular y las grandes demandas nacionales que estaban allí, latentes y expectantes desde los días del fraude y la persecución política.

Y ahora reaparecen bajo el mismo clamor que ella motorizó épicamente hace tres años en toda Venezuela: «Seamos libres».

Gregorio Salazar es periodista. Exsecretario general del SNTP.

X: @goyosalazar

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