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Tarta de queso y yogur

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La tarta de queso y yogur es uno de esos postres que conquistan a primera vista y enamoran con el primer bocado. Su textura cremosa y sedosa, su sabor equilibrado entre el dulce de la leche condensada y el toque ácido del yogur, y su preparación sorprendentemente sencilla la convierten en la receta perfecta tanto para principiantes como para reposteros experimentados.

Lo mejor de esta receta es que solo necesitas 5 minutos de tu tiempo para mezclar los ingredientes. Sin complicaciones, sin técnicas difíciles, sin equipamiento especializado: solo bate, vierte en el molde y hornea. Mientras el horno hace su magia durante 40 minutos, tú puedes dedicarte a otras tareas. Después, unas horas de reposo en la nevera y tendrás un postre espectacular que parece sacado de una pastelería profesional.

Esta versión con leche condensada LA LECHERA aporta un dulzor cremoso incomparable y mantiene la tarta húmeda y tierna durante días. El yogur natural NESTLÉ añade esa nota ligeramente ácida que equilibra perfectamente la dulzura y aporta una textura aún más suave. El resultado es una sinfonía de sabores que hará bailar de placer a tus papilas gustativas, como dicen los expertos gastronómicos.

Si quieres sorprender a tu familia con un postre espectacular, celebrar una ocasión especial o simplemente darte un capricho exquisito, esta tarta de queso y yogur es tu mejor aliado. ¡Prepárate para recibir elogios!

¿Cómo hacer tarta de queso y yogur?

¿Por qué esta receta funciona tan bien?

Esta tarta combina magistralmente tres elementos clave: el queso crema aporta cuerpo y textura sedosa, la leche condensada LA LECHERA proporciona dulzor cremoso sin necesidad de batir azúcar, y el yogur natural NESTLÉ añade ese toque ligeramente ácido que equilibra los sabores y hace que el postre no resulte empalagoso. La pequeña cantidad de harina (solo 30 g) ayuda a que la tarta cuaje perfectamente sin añadir pesadez.

Selección de ingredientes

El queso crema debe estar a temperatura ambiente para que se mezcle fácilmente sin grumos. El yogur natural es preferible al de sabores porque permite controlar el dulzor, aunque yogur griego aportará una textura aún más cremosa. Si quieres una versión con base, las galletas digestive o María son las más tradicionales, pero también funcionan galletas de mantequilla o especiadas.

Preparación previa

Saca el queso crema de la nevera 30 minutos antes para que alcance temperatura ambiente y sea más fácil de batir. Precalienta el horno a 180°C con suficiente antelación. Si vas a hacer base de galletas, prepárala primero y déjala enfriar en la nevera mientras preparas el relleno. Forra el molde con papel de hornear para facilitar el desmoldado, o engrásalo muy bien con mantequilla.

Técnicas principales

La clave está en conseguir una mezcla homogénea y sin grumos. Bate primero el queso con la leche condensada hasta que esté cremoso, luego añade los huevos de uno en uno. El tamizado de la harina es opcional pero recomendable para evitar grumos. No batas en exceso una vez añadida la harina, solo hasta integrar. Para evitar grietas en la superficie, puedes hornear a temperatura ligeramente más baja (160°C) durante más tiempo, o colocar un recipiente con agua en el fondo del horno para crear humedad.

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