El Arco de minerias ilegales ha institucionalizado la extracción a gran escala, destruyendo selvas milenarias y poniendo en riesgo el futuro del planeta.
La minería irracional no solo extrae oro, sino también el futuro de las generaciones venideras.
Es urgente un cambio de paradigma hacia la regeneración y el cuidado del medio ambiente, reconociendo al ser humano como guardián de la naturaleza y no como dueño absoluto.






