Ha llegado el momento en que la Iglesia, partidos políticos, sindicatos, gremios, asociaciones y, en general, la sociedad se organice para restaurar la democracia, fortalecerla y lograr que quienes aspiren a cargos y funciones representativas sean honestos a cabalidad. Es loable y respetable el plebiscito para garantizar vida y derechos a perdedores en elecciones.
El planteamiento es hecho por Wilfredo Páez Gallardo, politólogo y docente universitario, quien al ser entrevistado por Juan Bautista Salas, para El Impulso manifiesta que antes del 3 de enero la situación que vivía Venezuela era muy compleja y complicada por la contaminación que existía en la estructura gubernamental.
Nuestro entrevistado considera necesario que debe implantarse la segunda vuelta para la escogencia del presidente de la república, acabar con el reeleccionismo para evitar el caudillismo y que los poderes recuperen su autonomía, independencia y respetabilidad.
Pregunta – ¿Cómo se ha desarrollado, en estos casi dos meses, el tutelaje de los Estados Unidos sobre Venezuela?
Respuesta – Hay que recalcar que el tutelaje de los Estados Unidos en América no es nuevo, por cuanto existe la experiencia de Panamá por espacio de diez años, también fue importante el tiempo que se ejerció en República Dominicana y, en fin, hay diferentes ejemplos que han demostrado que las intervenciones estuvieron dirigidas a promover el desarrollo económico y la democracia. El caso de Venezuela es diferente por su complejidad.
¿Cómo podría explicar esa complejidad?
Por la forma contaminada de la estructura gubernamental, la cual ya era rechazada, prácticamente, de modo total y al ser extraído Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores, la mayoría de la población esperaba la celebración enseguida de elecciones presidenciales o generales. Sin embargo, el presidente Donald Trump tomó una decisión inesperada en la que él; su Secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios se encargaron de trazar las líneas más seguras de conducción política y monitorear el desenvolvimiento del país, para evitar agravar la crisis existente, un caos ocasionado por individuos armados y dificultades económicas a través de un plan de tres fases (estabilización, recuperación y transición), que se pueden solapar y realizar simultáneamente.
¿Qué quiere decir una estructura gubernamental contaminada?
Nos referimos a la estructura gubernamental que se presentaba hasta el comienzo de año. El país, a lo largo de un cuarto de siglo, ha vivido en permanente crisis, con la caída de más del 75 por ciento de su Producto Interno Bruto, la huida de más de una tercera parte de su población a casi todos los países del mundo, el deterioro creciente de los servicios públicos y encima de todo eso, el ambiente tenso, peligroso y preocupante por la intimidación, el terror policial y la actuación de un aparataje paramilitar conformado por un número indefinido de los llamados colectivos. A esa situación había que agregarle el saqueo de miles de millones de dólares, denunciado hasta por ex ministros del propio gobierno, de los dineros públicos que hicieron de la corrupción un sistema generalizado e impune. Al mismo tiempo la justicia estadounidense había venido desde hace varios años trabajando en las investigaciones sobre las operaciones del narcotráfico por parte de venezolanos, incluyendo funcionarios, en una especie de cártel, así como de grupos de antisociales organizados que operan fuera de nuestras fronteras.Y, además, Venezuela se convirtió en parte importante del andamiaje de la geopolítica de la izquierda retrógrada del Foro de Sao Paulo, que ha venido apoyando a los grupos irregulares colombianos que han instalado sus campamentos operacionales en varios estados, sobretodo cerca de la frontera con Colombia. Denuncias constantes se han hecho sobre la presencia de supuestos integrantes de organizaciones terroristas del Medio Oriente y, por si todo esto fuera poco, el gobierno se ha aliado a los mandatarios autoritarios de China, Rusia, Irán, Cuba y Nicaragua, comprobadamente enemigos de Estados Unidos, destacándose que con los dos primeros ha contraído deudas gigantescas, las cuales tendrán que ser revisadas por el gobierno democrático que se instale tras la fase de transición. Es por ello que la situación de Venezuela resultaba sumamente compleja y totalmente diferente al caso más llamativo como fue el de Panamá cuando el 3 de enero de 1.990 se entregó Manuel Antonio Noriega al ejército estadounidense y, justamente, treinta y seis años después, las fuerzas militares de Estados Unidos capturaron a Maduro y su esposa.
¿Ha cambiado esa estructura gubernamental?
Gran parte de la estructura es controlada por cuatro personas: los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, quienes están al frente del Ejecutivo y Legislativo, encargándose de desmontar poco a poco el aparataje de Maduro y Cilia Flores; Diosdado Cabello, que tiene poder sobre parte de la fuerza armada y los paramilitares colectivos armados; y el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, quienes tuvieron que presentarse, en la embajada estadounidense, ante el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, quien tuvo relevante actuación en la operación Resolución Absoluta del 3 de enero y vino a tomar medidas sobre seguridad y defensa en la región..
¿Hasta cuándo puede durar el tutelaje?
Nadie lo sabe. Pero, el interinato sí tiene fecha, entendiendo el contenido de la Constitución de Venezuela, la cual determina que no puede pasar de los seis meses; es decir, que debe concluir el 3 de julio cuando el Consejo Nacional Electoral o el árbitro electoral tiene que llamar a un proceso eleccionario con todas las garantías, bajo observación estricta mundial y en la forma más transparente, comprobable y revisable. .
¿Qué puede pasar en estos cuatro meses restantes?
Obligatoriamente, la encargada presidencial tiene que tomar todas las decisiones que el gobierno de los Estados Unidos le vaya indicando. Lo más visible de estos primeros dos meses es que en el aspecto económico, la Asamblea Nacional aprobó la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, para que las empresas petroleras, que han recibido nuevas licencias para operar en el país, puedan desarrollar la industria y hacer grandes inversiones en la materia. Ochenta millones de barriles de crudo se han comercializado y el dinero será depositado fuera del país y entregado conforme a las necesidades planteadas para los servicios. En el aspecto político, se han venido efectuando cambios y destituciones de funcionarios. Los presos políticos han venido siendo excarcelados demostrándose que muchos de ellos fueron salvajemente torturados, existe expectativa en torno a los exiliados y ya entró en vigencia la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, que no ha satisfecho del todo a quienes son beneficiarios y sus familiares. El fiscal general, señalado de violar constantemente los Derechos Humanos, renunció al parecer presionado y fue colocado en la Defensoría del Pueblo, cuyo titular también renunció, pero ha dejado de ser figura operativa contra la disidencia. Se espera la salida de algunos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia mediante el recurso de jubilaciones y es de esperarse que pase algo en el Consejo Nacional Electoral, porque la directiva actual no inspira confianza, ni mucho menos credibilidad.
¿Cuál es su apreciación en torno a las tres fases del plan para Venezuela?
La estabilización se está desarrollando. El hecho de que haya algunas empresas internacionales con intenciones de invertir en Venezuela es un buen indicador para el país. Ahora bien, lo importante es que se piense ya en un cronograma electoral para que el mundo sepa que van a haber autoridades legítimas, que van a decidir con convicción democrática. Tiene que haber también una Asamblea Nacional con parlamentarios que discutan todos los asuntos de la nación y no asistan a levantar el brazo para aprobar leyes, que no son debatidas. Del mismo modo, el país debe contar con un Poder Legislativo independiente, autónomo, respetable, que dicte justicia y jamás esté al servicio de otros poderes. En ese orden de ideas se tiene que escoger personal idóneo para una Contraloría exigente, implacable, incorruptible y que proceda a precisar los hechos de corrupción cometidos y, desde luego, determinar que los responsables devuelvan los bienes e inmuebles que han adquirido y, por supuesto, ser condenados. La fiscalía tiene que recobrar la confianza y no ser vista como apéndice de los cuerpos de represión. Requiere, por tanto, de un buen fiscal, respetuoso de la ley, fiel cumplidor de la Constitución y cuya función sea la de actuar apegado a los principios de un ministerio público justo y acabar con la formulación de delitos inexistentes a quienes no comulgan con las ideas del gobierno. En fin, restaurar esas instituciones que hoy son objeto de críticas por decir lo menos.
¿Ve que se vaya a dar la esperada transición?
Creo que la transición es un proceso muy delicado, que no se puede acelerar como pretenden algunos sectores. Ya veremos la decisión que se tomará en el momento en que se decida la celebración de las elecciones.
¿Cómo evitar que para unas nuevas elecciones aparezcan, como ya es costumbre, grupos armados a atemorizar a los electores?
Por supuesto, que esa situación no puede volver a existir. El desarme tiene que lograrse con la participación de expertos internacionales, para no repetir la experiencia de nuestro vecino, Colombia, donde después de setenta años de lucha armada, están dañando y socavando la democracia. Si, como se ha denunciado, hay en Venezuela unos doscientos mil sujetos armados que salen a atemorizar a la gente, no se puede seguir permitiendo que actúen ante la mirada perdida de las autoridades. El desarme tiene que hacerse necesariamente y, desde luego, erradicar definitivamente esos grupos.
Hay denuncias de que elementos del ELN y disidentes de las FARC siguen en nuestro territorio porque hay autoridades civiles y militares que lo permiten. ¿Cree que, tras la transición, se mantendrán operando?
Hay que entender que esa situación debe cambiar porque ya el gobierno estadounidense tiene en funcionamiento su embajada y, naturalmente, los expertos en inteligencia están trabajando para proteger al personal diplomático y, como es lógico pensar, actuar en protección de los intereses de las empresas que operan en Venezuela, así como impedir la operatividad de los grupos irregulares y terrorista. Además de ellos, la tecnología avanzada de los Estados Unidos, como quedó demostrado el 3 de enero, tiene gran precisión en las zonas que se requieran. Es de suponer que esa inteligencia sabe, desde hace cierto tiempo, cuáles son los sitios donde se han venido desenvolviendo los grupos armados irregulares no sólo de Colombia sino de otros países. Y precisamente, ese es uno de los aspectos que figura en el expediente que cursa contra Maduro en los tribunales de los Estados Unidos. Creo que los especialistas de esta potencia están trabajando para desmontar el andamiaje criminal en Venezuela.
¿Qué significación tienen las visitas del director de la CIA, John Ratcliffe; el secretario de Energía, Chris Wright; y el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, para reunirse con las autoridades venezolanas?
Los mencionados son altos funcionarios de carrera y a ellos hay que agregar a la diplomática Laura Dogu, encargada de Negocios en la embajada estadounidense, quien es una especialista en desmontar estructuras terroristas y su papel en Venezuela es de primer orden para este proceso de estabilización, recuperación y transición de Venezuela hacia la democracia. Ninguno de los tres visitantes informó o anunció su respectiva visita a la cancillería venezolana y los objetivos que llevan a cabo es para que el plan trazado por el presidente Trump se desarrolle tal como fue concebido. La encargada de la presidencia sabe bien lo que tiene que hacer, aunque tenga un discurso muy propio a quienes todavía son afectos al chavismo.
¿Se acabó el adoctrinamiento marxita-castrista-chavista en la fuerza armada venezolana, cuyo ministro la catalogaba como antiimperialista, con las conversaciones celebradas con el general Donovan?
Es de esperarse que ahora esa fuerza adoptará la misma doctrina militar occidental de las Américas, que han estudiado los grandes ejércitos del mundo. Es difícil saber cómo está la formación a lo interno de los cuarteles; pero, en el año 2.024 quedó demostrado en las elecciones que los militares, desde soldados a generales, no apoyaron la continuación del gobierno chavista. Y lo más importante es que el universo militar sabe que el marxismo, el castrismo y otras corrientes izquierdistas no tienen cabida en el ideario bolivariano.
Aún quedan presos una gran cantidad de militares porque no son amparados por la ley de amnistía. ¿Hasta cuándo van a estar encarcelados?
Creo que esta situación debe estar siendo analizada por los Estados Unidos, cuyo presidente ha estado muy interesado en el asunto de los presos políticos al punto que tuvo como invitado a Enrique Márquez en el acto de su presentación de cuenta de gestión ante el Congreso de su país. Es de suponer que más temprano que tarde tendrán que ser indultados y que la ley de amnistía tendrá que ser general, porque la propia Constitución garantiza el derecho a la disidencia y, por supuesto, el derecho de expresión, mediante el cual todos los ciudadanos podemos opinar libremente. Nadie puede ser detenido, ni menos perseguido y torturado, por pensar distinto al gobierno.
¿Hasta cuándo va a haber personas inhabilitadas por la Contraloría?
Aquí hay que discutir muchos temas, una vez que se haya cumplido la transición, porque hay que acabar con esas inhabilitaciones para impedir que personas con capacidad para ejercer funciones, se les impidan sus derechos; que el Tribunal Supremo de Justicia intervenga partidos y movimientos políticos; que un tipo llegue a la presidencia y quiera seguir gobernando hasta que la muerte se lo lleve, ya que se ha permitido la reelección indefinida y el fraude descarado; que los militares intervengan en la política cuando su función es otra; y que los cuerpos de seguridad en vez de garantizar la tranquilidad ciudadana estén dedicados a la persecusión política, a la tortura y hasta la muerte como ocurrió con Oscar Pérez y muchos otros disidentes; y que mueran en custodia, quienes deben estar llevando su vida normal como ciudadanos.
¿Cuál cree que debe ser un planteamiento para restablecer las instituciones del Estado?
Lo más importante es que haya una segunda vuelta, para que el presidente de la república sea el que tenga mayor apoyo y acabar con el reeleccionismo porque estamos volviendo a la época de los caudillos.
¿Y la convocatoria al referendo revocatorio?
Lo ideal sería que se convoque cada dos años y el revocado no vuelva a aspirar más nunca. Y otra necesidad que debemos plantear es que haya una sociedad organizada, que asuma posiciones cuando los gobiernos pierdan el cauce democrático porque ese es el modo de acabar con los gobernantes mesiánicos y populistas. Ha llegado el momento de que la Iglesia, los partidos políticos, los sindicatos, los gremios, las asociaciones civiles y, en general, la sociedad en general se organice para restaurar la democracia, fortalecerla y hacer que quienes aspiren a cargos públicos o de representación popular sean cumplidores de la Constitución y de las leyes, sometidos a la voluntad de la mayoría y, naturalmente, honestos a cabalidad, ejemplares ciudadanos y de proceder moral intachable.
EMISORA COSTA DEL SOL






