Bajo la curaduría de Ruth Auerbach, la ceramista e ilustradora venezolana Valentina Aguirre (Los Teques, 1993) presenta «Gramática del vacío», su primera exposición individual, en la cual explora la noción del refugio y del espacio íntimo a través de la cerámica contemporánea. El proyecto propone una reflexión sobre el hogar como territorio simbólico donde convergen memoria, identidad y espiritualidad.
La muestra reúne esculturas y murales cerámicos que parten de un proceso constructivo artesanal, en el que la arcilla funciona como materia primordial para pensar el espacio habitable. A partir de un lenguaje plástico de carácter neoexpresionista, Aguirre desarrolla un conjunto de piezas que indagan en la relación entre forma y vacío, interior y exterior, contención y apertura.
En Gramática del vacío, el espacio deshabitado no es sinónimo de ausencia, sino un elemento estructural de la obra. A través de la modelación manual de la arcilla, la artista construye formas orgánicas que evocan cavernas, casas arquetípicas o refugios primitivos. Estas estructuras, abiertas por orificios y cavidades, invitan al espectador a observar sus espacios internos y generan una dinámica visual de llenos y vacíos que remite a la idea de un refugio primordial.
Las esculturas están hechas de arcilla modelada, lo que permite levantar volúmenes irregulares y sinuosos que, a pesar de su aparente monumentalidad, se sostienen sobre pocos puntos de apoyo. Esta condición acentúa una sensación de equilibrio inestable que dialoga con la fragilidad de la condición humana y con la idea del refugio como espacio temporal.
Dentro de algunas estructuras aparecen figurinas antropomorfas y representaciones mitológicas que funcionan como entidades protectoras del hogar. En conjunto, estas formas configuran una suerte de santuario portátil que desplaza símbolos asociados a la intimidad doméstica hacia el espacio expositivo.
La investigación visual de Aguirre se vincula con intereses desarrollados desde sus primeras obras, donde exploró la relación entre mitologías indígenas y la tradición ornamental de la mayólica europea. Este diálogo entre referentes culturales continúa presente en su trabajo actual, dando lugar a un imaginario híbrido que combina espiritualidad, narrativa simbólica y exploración material.
La exposición incluye además una serie de murales compuestos por placas de arcilla rojiza en las que se inscriben pictografías y signos de carácter mitográfico. Estas composiciones evocan fragmentos de pinturas rupestres y construyen una cartografía imaginaria donde figuras humanas y animales participan en el origen de una narrativa simbólica y personal.
La dimensión cromática de las piezas se desarrolla mediante esmaltes elaborados con óxidos minerales, que producen una paleta dominada por tonalidades de azul, marrones rojizos y matices neutros. Estas superficies refuerzan el carácter táctil y sensorial de la obra.
Con «Gramática del vacío», Valentina Aguirre propone una aproximación contemporánea a la cerámica como medio escultórico, donde el gesto manual, la materialidad de la arcilla y la exploración del espacio convergen en una reflexión sobre el refugio y la experiencia íntima del habitar.
Registro de sala y de piezas: Leonardo Martínez Hlawacz
Texto curatorial: Ruth Auerbach













