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El Valmore Rodríguez de ayer. (Personajes de Sabana de Mendoza) (VII parte) Por: Héctor Díaz.

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Desde cerro Felipe..POR HECTOR DIAZ.

Las crónicas de los pueblos se escriben, no para vivir del pasado perenne, se escriben
para que las nuevas generaciones se ubiquen en el tiempo y el espacio de un determinado
momento y no pierdan el paso de lo que significó aquel pedacito de tierra que nos vio nacer y
crecer, en medio de amistades y de un pueblo que surgió como el relámpago en despabilar
de ojos.
Transcurría el año 1968, un hecho inusitado en la familia quedó marcado en la
memoria, el suicidio de Antonio (Toño) Bencomo, en la calle Sucre de Sabana de Mendoza.
comenzaban los trabajos bajo la dirección del Padre Antonio Lagrera para edificar la capilla
del barrio, en una oportunidad se llamó San José, luego pasó a llamarse Virgen de
Coromoto, hoy se llama San Agustín de Hipona ya con otra categoría eclesiástica.
Dos bodegas se ubicaban en la calle principal, la del señor Eloy Delgado y la del señor
Arias y un bar muy famoso llamado La Morenita de Fidel Duarte. Ese era el único comercio
existente en la entrada, En el sector Las Rurales viejas, calle cinco, seis y siete, esta última,
ya era el final del famoso Barrio a Juro, con un estadium de béisbol a campo abierto en un
terreno rodeado de potreros (hoy Urbanización Inavi-Valmore); dicho campo fue fundado por
Honorio Camacaro, el señor Matos, Oscar Arroyo, Enrique Bermúdez, entre otros.
En la calle seis se instalaron dos bodegas, una del señor Marcial Pacheco, quien la
fabricó con latas de zinc y madera y la de Olinto Marín y su hermano Jesús Marín, dos
pampaneros que se habían mudado para el Barrio. La otra bodega estaba ubicada en toda la
esquina de la calle seis con carrera dos, para aquel entonces, de un colombiano que lo
apodaban Pepe y luego fue adquirida por el señor Pichardo. En la vía a la escuela Valmore
Rodríguez, esquina de la calle cinco con carrera dos, estaba la bodega del Mocho Juan
Daboín y es donde hoy funciona el Terminal de pasajeros “Tatén Díaz”, al fondo de la eterna
cancha de voleibol (hoy Ronny Viloria). Otra bodega muy visitada por los estudiantes, tanto
de la Valmore Rodríguez, como de la Escuela Técnica Agropecuaria (ETA) era la de Juan
Pacheco y luego se instaló otra bodega, la del señor Víctor, a esta le llamábamos la bodega
de la zanja ya que justamente estaba ubicada al frente de una batea de desagüe.

Entre los bares se puede mencionar, en la entrada del sector, vía Los Silos, “Cosita
Linda” de Aída Juárez, una conocida dirigente de COPEI, bajando por la misma calle, la
famosa “Mano de Dios” y en los años 1970 se instala otro, llamado el “Escueto”. Este tuvo
muchos problemas con la capilla ya que se encontraba diagonal a la misma y obstaculizaba
con la música de la rockola los oficios religiosos. Este bar se caracterizaba por las grandes
peleas a puñetazos limpios y hasta se comentaba, que todo se debía a las maldiciones que
el Padre Antonio le había echado y ese bar nunca tuvo éxito comercial.
Einstein otra calle, la más antigua del sector, se encuentra bajando por la pasarela y
donde aún permanece una casa atravesada en la vía, al frente de la misma se encontraba la
finca de los D'Agostini, lo que es hoy la Urbanización El Trompillo I y II. Esta calle tiene sus
orígenes en la callejuela que conducía al Asentamiento Campesino Madre Vieja, al Horcón
del Km. 23. bajando por ese callejón se encontraban tres bodegas: la del catire Alfredo, la del
colombiano Víctor (hoy Iglesia Cuadrangular) y en toda la esquina, diagonal a la cancha y vía
a la escuela Valmore Rodríguez, la del señor Fernando Valero, esposo de la maestra Josefa
de Valero. Geográficamente el lado izquierdo del sector llegaba hasta la Vichú, colindando
con los potreros de D'Agostini y el lado derecho, bajando por los Silos, eran los potreros del
Chingo Peralta (hoy barrio la Nueva Bandera). La franja donde hoy es la carrera dos era de
la empresa ferrocarrilera y también pasaba la línea del telégrafo sobre una columna de
estantillos de madera hasta la Ceiba y era un cableado por donde se transmitía la Clave
Morse para los telegramas, pero también era por donde pasaba el ferrocarril Motatán La
Ceiba, por cierto, detrás de donde hoy está la Iglesia de San Agustín, fue el primer Terminal
de embarque y desembarque, mientras terminaban la Estación “Guzmán Blanco” de Sabana
de Mendoza. Esta franja de terreno fue repartida en una invasión por el Concejo Municipal de
Betijoque en 1974 y cuyo responsable de las mediciones de los terrenos otorgados a las
familias estuvo a cargo de Mario Estrada y del síndico del Distrito Alejandro Palma.

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