¿Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez hay alguna diferencia? Todos y cada uno son o fueron fiscales, todos y cada uno actuaron o actúan con la impunidad como bandera, sus fantasmas y sus leyes, sus órdenes, sus actos, sus acciones nos esperaran en cada puerto, cada camino, cada vereda, pasaremos de ser hombres y mujeres libres a estar bajo aquellos que ante tropas invasoras se doblaron como hojas, pero frente a ancianos jubilados son mazos con espinas y son maltratados y perseguidos, vejados y humillados.
Aun no es la hora de volver Trump y Marco Rubio también mintieron no estaban contra la tiranía, actuaron contra un tirano que no era de su agrado y dejaron a unos tiranos que les son simpáticos, que les caen bien y que son tan crueles con los venezolanos como el anterior. Son esos que persiguen a los que protestan, a los que luchan por la democracia, a quienes intentan escribir con alguna libertad.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Todos estos están ahí o en la URSS de Stalin, la Alemania de Hitler, la Venezuela de Maduro no están para impartir justicia están y estuvieron para dar garrotazos de impunidad, para perseguir, para otorgar perdón a los culpables y castigos sin misericordia a los inocentes, no es hora de volver, no es hora de regresar a que vejen, te extorsionen, te encarcelen, re persigan antes con el aplauso y la colaboración activa de Cuba y sus corifeos y hoy con el silencio de Marco Rubio y Trump.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Están ahí tras bambalinas, en la tramoya burlándose de las víctimas, usando como papel sanitario las demandas de los familiares de los desaparecidos, viendo las fotografías de los estudiantes que denuncian, rearmando a los opinadores “independientes” para que atacan a quien intente tener una opinión independiente.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Caminan enlazados espiritual e históricamente, lanzándo piropos para saber cual es peor, haciendo carreras para ver quien arma con mayor velocidad y sigilo un caso contra cualquiera que no desee ser como ellos, que no piense o camine “correctamente”.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Están ahí dando muestras de su formación de inquisidores revolucionarios, dándole forma a nuevos actos, viendo como sirven mejor a su causa, como van deshojando margaritas, como naturalizan la extorsión policial, los centros de castigo y tormento, como hacen del dolor ajeno su bálsamo diario, como sienten que cada alarido de una victima de tortura es un canto melodioso en sus oídos.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Encienden su tocadiscos y colocan los acetatos de algún familiar y ponen a sonar alguna vieja canción un tango o toman la pluma para ver como corre la tinta de su nueva pluma en un papel con alguna condena a treinta años, algún Gulag tropical, una condena a un adolescente a 10 años por imprimir un pedazo de tela, o dañar el papel en blanco mientras escribe un poema aplaudido por sus empleados, un poema que impreso será el único libro permitido en los centros de tortura.
Andréi Vyshinski, Roland Freisler, Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Larry Daniel Devoe Márquez. Ellos están ahí tratando de que el tiempo sea una espiral para repetir con más y más saña los acontecimientos, para hacer del dolor su éxtasis, de diáspora su aplauso, escuchando las líneas de Cabello, Stalin, Delcy, Jorge, Hitler, Nicolas y seguirlas a pie juntillas.
Volver ahora no es opción, volver a un Campo de Concentración de casi un millón de kilómetros cuadrados no es opción. Por lo menos no es mi opción, ya estoy viejo para ver como algún amigo de hace muchos, llámese Josuet Chirinos, Pedro Lagos, Damasito Pérez, Antonio Rodrígues justifican el dolor de millones de venezolanos, justifican el tormento en el Helicoide. La nostalgia es el peor veneno para los desterrados voluntarios o involuntarios. Me quedo como Palestina en Panamá, González Padrinos sabe a quien me refiero.






