Muchos, incluso, le hacerle creer a los demás determinadas situaciones que no existen solo para ganar indulgencia. Pero, irremediablemente, la terca realidad aparece y se impone con la fuerza de un torrente en nuestras vidas. Por más que se quiera ocultar, está allí al acecho.
Churchill iba más allá. De nada sirve andar con ilusiones en la vida, debemos mirar los hechos tal como son en realidad. «El mundo es demasiado peligroso para que alguien pueda permitirse alimentar ilusiones». Y si alguien tiene duda de lo que plasmamos en este escrito es bueno leer Lucas 12:12, cuyo texto dice: «Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse».
Estas reflexiones tienen pertinencia frente a la cruda realidad que abraza a los venezolanos. Hay un régimen que se derrumba frente a las voces de cambio que se expresan por todos los rincones. Sin embargo, dicho régimen trata de prolongar su agonía mediante cooperación y prácticas engañosas. Es un maquillaje que se despliega con sutileza frente a millones de almas esperanzadas.
Sin embargo, la verdad siempre se impone sobre el engaño, la luz sobre las tinieblas. Es una máxima que anda galopante en el indetenible motor de la historia. En fin, los venezolanos estamos presenciando el fin de un anacrónico y perverso modelo que sembró falsas expectativas y vejaciones a la dignidad humana. La realidad de los hechos están desmontando ese oscuro episodio de la vida nacional. ¡En Dios confiamos!






