El 21 de abril de 2026, Delcy Rodríguez, encargada del régimen venezolano, informó que solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) el acceso a los Derechos Especiales de Giro (DEG) pertenecientes al país, los cuales ascienden a unos 5 mil millones de dólares.
Al respecto consultamos con el Economista José Luis Alcocer quien informó que, aun cuando la solicitud puede hacerla, para el caso de los DEG tiene matices técnicos importante sobre el «cómo» se realiza esta operación.
Explicó que los Derechos Especiales de Giro (DEG) no son una moneda en sí misma, sino un activo de reserva internacional que puede ser utilizado para obtener liquidez, cancelar obligaciones o servir como garantía en operaciones específicas. “Por esa razón” apuntó, “de acuerdo al Convenio Constitutivo del FMI, los países miembros tienen permitido realizar operaciones autorizadas entre sí. Esto incluye el uso de los DEG como garantía real o prenda, esto significa que el préstamo no es directo con el FMI, sino que este sirve de intermediario.
Adelantó el Economista que en el mecanismo para realizar transacciones un país puede recibir un préstamo de otro país miembro o de una institución prescrita como el Banco Mundial o el BID y poner sus DEG como respaldo. Si el prestatario no paga, el prestamista puede ejecutar la garantía y quedarse con los DEG. Esta operación requiere de extrema responsabilidad por parte del estado venezolano, su poder ejecutivo y la directiva del BCV,
Aclaró que mas que un «préstamo con respaldo», lo más común es que los países intercambien sus DEG por divisas de libre uso (dólares, euros, yuanes, etc.) a través de los Acuerdos Voluntarios de Negociación. En ese proceso el país solicita al FMI la conversión y el FMI actúa como intermediario para que otros países con posiciones externas fuertes compren esos DEG a cambio de moneda dura.
José Luis Alcocer, quien también coordina al movimiento Unidad Matancera en SIDOR concluye en que, si un país utiliza sus DEG como colateral para obtener financiamiento externo, su contraparte debe ser otro banco central o una institución oficial reconocida por el Fondo. De esta manera se puede estabilizar la balanza de pagos sin recurrir exclusivamente a préstamos directos del FMI. “Sin embargo”, admite para finalizar “esta transacción amerita de una extrema confianza en las instituciones, lo cual es un atributo que todavía está en recuperación en Venezuela y se mide en parámetros como el riesgo país, independencia de poderes, libertad comercial, inflación, PIB, etc., ¿Estará el régimen venezolano en capacidad de presentar esas cartas de solvencia?






