Delcy Rodríguez anunció este jueves 30 de abril un ajuste del “ingreso mínimo integral” a 240 dólares mensuales, sin detallar qué parte corresponde al salario base y cuánto a bonificaciones, manteniendo así la opacidad del esquema de remuneración.
Diversos reportes coinciden en que el aumento se sustenta principalmente en bonos, como el de guerra económica y alimentación, lo que implica que no tiene incidencia en prestaciones sociales, vacaciones y otros beneficios laborales, pese a ser presentado como una «mejora significativa del ingreso».
Este anuncio se produce en un contexto en el que el salario mínimo oficial permanece congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, lo que actualmente equivale a unos 0,27 dólares mensuales, una cifra que refleja la brutal devaluación que ha experimentado el bolívar.
Cuando se fijó ese salario hace cuatro años, su valor rondaba los 30 dólares, lo que evidencia una caída drástica en términos reales.
En paralelo, el costo de la canasta básica familiar continúa muy por encima de los ingresos de los trabajadores. Según el reporte de marzo del Cendas-FVM, esta tiene un valor de 703,11 dólares mensuales, lo que deja una amplia brecha entre lo que perciben los venezolanos y lo necesario para cubrir necesidades
En cuanto a las perspectivas económicas, el país sigue marcado por una inflación elevada, con proyecciones de tres dígitos para finales de 2026, lo que seguirá erosionando el poder adquisitivo en medio de medidas sin ajustes estructurales.
Trabajadores patearon las calles
Ante este panorama, miles de trabajadores salieron a las calles este viernes 1 de mayo en varios estados del país para rechazar lo que calificaron como una “burla”.
La jornada de protesta pacífica, convocada a nivel nacional por sindicatos, gremios y organizaciones de la sociedad civil, en el marco del Día del Trabajador, se desarrolló en entidades como Falcón, Mérida, Sucre, Monagas, Carabobo, Aragua, Bolívar, Apure, Guárico, Anzoátegui, Táchira, Zulia, Lara, Barinas y Caracas donde empleados públicos, jubilados y pensionados coincidieron en que el anuncio no representa un aumento real del salario.
Las movilizaciones se replicaron en plazas, avenidas y centros urbanos, con consignas como “no queremos bono», «salario digno ya” y “bono no es salario”. En ciudades como Punto Fijo y Coro, los trabajadores denunciaron que el ingreso actual no cubre ni siquiera la canasta alimentaria, mientras que en Mérida y Maracay las marchas recorrieron las principales arterias viales exigiendo el cumplimiento del artículo 91 de la Constitución, que establece un salario acorde al costo de la vida.
Aumento irresponsable
En Cumaná, además del reclamo salarial, los manifestantes sumaron denuncias por la crisis de servicios básicos, como la falta de agua potable durante meses, mientras que en Guayana y Anzoátegui dirigentes sindicales calificaron el anuncio como “irresponsable” y aseguraron que se intenta presentar bonos como salario para maquillar la realidad.
Por su parte, los trabajadores de Guárico también exigieron la eliminación del instructivo de la Onapre, al tiempo que denunciaron la falta de voluntad política para discutir mejoras salariales reales.
A pesar de algunas diferencias internas, como las evidenciadas en Barinas entre sectores sindicales, el mensaje fue común en todo el país: el Día del Trabajador dejó de ser una fecha de celebración para convertirse en una jornada de protesta nacional, marcada por el descontento frente a una política económica que, según los gremios, profundiza la precarización laboral y mantiene a millones de venezolanos en condiciones de pobreza.


















