La Organización Internacional del Cacao clasifica el cacao criollo como cacao fino de aroma, una categoría reservada para los granos con perfiles sensoriales excepcionales.
En los años de mayor turbulencia económica en Venezuela, las haciendas cacaoteras siguieron produciendo como si el mundo, afuera, no existiera. Sin ingeniería de intervención, considerada innecesaria por expertos del sector, el cacao venezolano preservó lo que ningún otro país pudo: su genética original.
Esa obstinación es hoy la materia prima de las tabletas que en mayo de 2026 conquistaron el podio más alto del chocolate artesanal británico.
El 2 de mayo, en el marco del festival gastronómico Show/Colat celebrado en Burdeos, Francia, los fundadores de los International Chocolate Awards, Monica Meschini y Martin Christy, anunciaron los resultados del Concurso Británico de Chocolate Artesanal 2026.
La marca criolla Mayoy Cacao recibió cuatro medallas de oro: dos por la calidad de sus tabletas y dos más en reconocimiento como fabricante de chocolate de élite en la categoría bean to bar (de la semilla a la barra), considerada la más exigente del sector artesanal.
Barras que ganaron
Las piezas galardonadas fueron la Canoabo 85% Cacao y la Chuao 100% Cacao. Dos tabletas. Dos orígenes. Una historia de cuatro siglos detrás de cada una.
El cacao de Canoabo proviene del estado Carabobo, enclavado en la cordillera centro norte de Venezuela, donde los granos criollos desarrollan notas a frutos secos características de esa zona montañosa, según documenta la investigación académica Cacao, cultura y patrimonio: un hábitat de aroma fino en Venezuela.
El de Chuao, en cambio, viene de un pueblo costero del estado Aragua que lleva más de 400 años cultivando el mismo cacao sin hibridarlo, protegido por su geografía aislada y accesible, hasta hace poco, solo por mar.
La calidad del Cacao Chuao fue reconocida formalmente por el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) de Venezuela, que le otorgó su primera certificación por Denominación de Origen el 22 de noviembre de 2000, bajo la Resolución 02006.
Es, además, el único cacao del mundo con esa distinción.
La Hacienda de Chuao, fundada en 1660, figura además en registros internacionales como la empresa más antigua aún operativa en Venezuela.
En su segunda participación en el concurso británico, Mayoy Cacao acumuló cuatro oros y eleva su palmarés total a seis medallas en dos ediciones: cuatro de oro, una de plata y una de bronce.
En 2025, en su debut, había ganado bronce con una tableta Chuao de 80% y plata con una barra oscura 100% cacao.
La marca fue fundada por venezolanos radicados en el Reino Unido, donde inauguraron su fábrica de chocolate artesanal y cafetería especializada en junio de 2025.
Desde esa base, y según informan en sus redes sociles, han participado en festivales de chocolate en Brighton, ChocFest UK, Denbies, Melton y Greenwich, consolidando una presencia en el mercado británico de nicho.
El modelo que aplican es el bean to bar. Es decir, controlan el proceso completo desde el grano hasta la tableta, sin usar coberturas industriales ni mezclas anónimas.
Los International Chocolate Awards exigen, de hecho, que todos los participantes en sus categorías de chocolate oscuro y con leche declaren el origen específico del cacao utilizado. Sin trazabilidad, no hay competencia.
Los ganadores del concurso británico avanzan directamente a la Final Mundial de los International Chocolate Awards, prevista para octubre y noviembre de 2026.
Será la primera vez que Mayoy Cacao compita a ese nivel.
El logro no pasó inadvertido para quienes siguen de cerca la cadena del chocolate venezolano.
Naudys González, presidenta de la Asociación de Chocolateros y Bomboneros de Venezuela, destacó el crecimiento sostenido del talento chocolatero artesanal venezolano con orientación exportadora.
Señaló, además, un rasgo que define a buena parte del sector emergente: el protagonismo femenino.
En la mayoría de los emprendimientos artesanales de chocolate que apuntan al mercado internacional, son mujeres quienes lideran la producción, la comercialización y el desarrollo de producto.
Por su parte, Leudys González, presidenta de la Fundación Nuestra Tierra, situó el reconocimiento en un contexto más amplio.
Para ella, el problema del cacao venezolano nunca ha sido la calidad del grano, sino la visibilidad. “Tenemos que usar las plataformas mundiales para ser reconocidos como chocolateros de alta gama”, afirmó.
La distinción en Burdeos representa, así pues, exactamente el tipo de escaparate que el sector reclama.
La Organización Internacional del Cacao (Icco) clasifica el cacao criollo venezolano como cacao fino de aroma, una categoría reservada para los granos con perfiles sensoriales excepcionales.
Venezuela cuenta, además, con dos cacaos con certificación de Indicación Geográfica Protegida: el Carenero, del estado Miranda, y el Caripito, de Monagas, además de la Denominación de Origen del Chuao.
En el circuito internacional del chocolate premium, el nombre Venezuela funciona como una señal de procedencia que muy pocos países pueden equiparar.
CORREO DEL CARONI






