El gran filósofo Inmanuel Kant solía decir: «Mediante la mentira, el hombre aniquila su verdad como hombre». Por otro lado hay un refrán muy conocido que reza: «La mentira tiene partas cortas y la verdad siempre la alcanza».
Hacemos alusión a esas dos versiones, una intelectual y otra popular, con la sana intención de exponer a nuestros lectores la reiterada conducta de un régimen experto en mentir para sacar provecho político de todo acontecimiento dado.
Aunque hay muchos ilusos que todavía creen en las palabras de sus voceros, es nuestro deber desentrañar esa sátira de mentiras que el régimen pregona por los cuatro vientos y así crear conciencia colectiva de exigir la salida inmediata de esos expertos en fábula.
La primera mentira de los que hoy detentan ilegítimamente el poder en Miraflores subyace en su cacareada narrativa del diálogo y negociación cuando son los primeros que incumplen los acuerdos. Hasta han ido más lejos, sin escrupulos: se valen del fraude electoral para seguir en el poder y hundir más a Venezuela.
Hoy, la tragedia que enluta al país, ha sacado a la luz pública las mentiras del régimen. Para muestra un botón. En la conferencia de ayer ante los corresponsales extranjeros la encargada de la Presidencia no logró responder con seguridad a las preguntas formuladas sobre el retraso en el sistema de rescate en las zonas devastadas por los movimientos sísmicos.
Aunque presentó un balance muy doloroso y afirmó que las fuerzas armadas atendieron desde un primer momento la situacion, no perdió la oportunidad para fustigar la existencia de «un laboratorio mediático miserable que intenta politizar la ayuda humanitaria». El meollo del asunto es que nadie le creyó en esa rueda de prensa.
Los corresponsales extranjeros contrastaron la información de la encargada de la Presidencia con las múltiples declaraciones de los residentes de las áreas afectadas.






