Torres parcialmente derrumbadas y gravemente dañadas en el desarrollo habitacional Luisa Cáceres de Arismendi tras el doblete de terremotos. Torres parcialmente derrumbadas y gravemente dañadas en el desarrollo habitacional Luisa Cáceres de Arismendi tras el doblete de terremotos. NYT
Las altas torres que se elevaban entre las montañas y el mar eran una declaración deliberada, construidas por el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como una promesa de dar vivienda digna a los pobres.
Por Julie Turkewitz, María Victoria Fermín y Adriana Loureiro Fernandez | NYTimes
Pero ahora, mientras los habitantes rebuscan entre los escombros de los edificios luego de un doblete de terremotos, muchos han dirigido su enojo hacia el gobierno, y lo han acusado de construir apartamentos de mala calidad para obtener beneficios políticos.
Cuando los terremotos azotaron la costa norte de Venezuela el mes pasado, las viviendas públicas en el estado de La Guaira, puerta de entrada a Caracas, la capital, se convirtieron en algunas de las concentraciones más densas de muertes.
Algunos de los gigantescos edificios, donde vivían miles de personas, se derrumbaron, y dejaron valles de polvo y destrucción. Las casas adosadas de un extenso desarrollo habitacional que lleva el nombre de Chávez se desmoronaron como casas de juguete. Algunas se incendiaron.
Búsqueda de sobrevivientes en un complejo de viviendas públicas derrumbado conocido como OPPPE 26 en La Guaira, Venezuela. NYT
La devastación ha suscitado dudas sobre el papel del gobierno en la pérdida de tantas vidas en estructuras sobre las que los expertos en construcción habían advertido durante años que no podrían resistir un terremoto de gran magnitud.
Los expertos en construcción que conocen La Guaira han reavivado preocupaciones de larga data sobre el terreno en el que se construyeron los complejos, la calidad de sus materiales y la integridad de su diseño. Los planos de los edificios se iniciaron en 2011, justo antes de unas elecciones, y la construcción se llevó a cabo apresuradamente ocultando en gran medida al público los detalles del diseño y la información sobre los análisis del suelo.
Voluntarios y familiares retiraban un cuerpo de los escombros del desarrollo habitacional Luisa Cáceres de Arismendi a finales de junio.
En 2017, Enzo Betancourt, entonces presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela, calificó la integridad estructural de las unidades construidas por el gobierno como “un secreto de Estado”.