- El trabajador de SIDOR advierte que la improvisación, el amiguismo y la filiación partidista han llevado a la ruina a las empresas públicas e instituciones del país.
- Sostiene que «con aplausos no se levanta un país» y aboga por colocar al frente de hospitales, universidades y ministerios a los profesionales más capacitados y honestos.
Ciudad Guayana, Venezuela — Ante los profundos desafíos que enfrenta la nación, el ingeniero Carlos Villarroel, trabajador de la empresa Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), ha alzado su voz para proponer una urgente “revolución ética” de cara a la nueva fase que le tocará vivir a Venezuela.
Tras realizar un riguroso diagnóstico de la situación actual en las empresas básicas, el sector público y diversas instituciones del Estado, Villarroel enfatizó como una necesidad vital colocar al frente de las empresas, universidades, hospitales y ministerios a los ciudadanos más capacitados y preparados tanto académica como profesionalmente.
Desterrar el amiguismo y la improvisación
A juicio del especialista, es imperativo desterrar prácticas nocivas como el amiguismo y la filiación partidista en la administración pública.
“Es lamentable encontrar funcionarios que no tienen idea de las funciones de su propio cargo, y eso impacta directamente en la productividad de las empresas, además de la discrecionalidad que se deriva de esa irregularidad”, advirtió el dirigente sidorista.
Villarroel fustigó enfáticamente la práctica de priorizar la fidelidad y la lealtad ciega a un líder o partido político por encima de la idoneidad técnica, asegurando que ese método ha demostrado llevar al país a la ruina. “Venezuela necesita de los más capaces, de los más preparados y de los más honestos en el ejercicio de sus cargos. ¡Basta de improvisación!”, sentenció.
El talento humano como verdadera riqueza
El profesional de la ingeniería fue categórico al señalar que el asistencialismo y el facilismo no son motores de desarrollo: “Con aplausos no se levanta un país”, manifestó, al tiempo que añadió una contundente reflexión: “Cuando se premia la mediocridad se castiga al país”.
Para finalizar, Villarroel evocó el célebre pensamiento del recordado comunicador venezolano Reny Ottolina, recordando que las riquezas minerales jamás van a estar por encima del talento y el recurso humano bien preparado.
“Solo una sociedad bien preparada puede sostenerse en el tiempo; la obediencia no puede sustituir la competencia”, concluyó






