La precarización salarial y el colapso del artículo 91 constitucional.
La política estatal ha sustituido el salario formal base para el cálculo de prestaciones sociales, vacaciones y jubilaciones por un esquema discrecional de bonos sin incidencia salarial. Esto destruyó la seguridad social y pulverizó el poder adquisitivo, cubriendo una fracción exigua de la canasta alimentaria.
Sindicalismo fragmentado y criminalizado: Las tensiones políticas han polarizado y debilitado severamente la libertad sindical. El ejercicio de la protesta pacífica en reclamo de derechos laborales ha enfrentado barreras institucionales, hostigamiento y riesgos de persecución o detención arbitraria de dirigentes gremiales,
Segmentación del mercado de trabajo: La crisis política y la hiperinflación histórica fragmentaron el mercado laboral en dos realidades: un sector informal que sobrevive a duras penas y un sector público pauperizado que depende enteramente del bolívar devaluado y de bonos insuficientes.
La migración y la pérdida del talento calificado ha diezmado la fuerza laboral y nos ha llevado a una pérdida de soberanía, porque cada vez somos más un país importador dependiente de otros países. Requerimos de un plan agresivo de formación para el trabajo a todos los niveles.
En el contexto actual, la crisis laboral venezolana dejó de ser un problema estrictamente técnico de remuneración para convertirse en una crisis humanitaria y de derechos fundamentales, donde la reconstrucción del tejido productivo requerirá inexorablemente de un nuevo gobierno que restituya la autonomía sindical y la estabilidad jurídica del salario.






