Escribir sobre los personajes de un pueblo es darle vida a ese pueblo, es revivir
épocas y mostrarle a las nuevas generaciones los espejos de un pasado. Sabana de
Mendoza, en sus 362 años, no escapa de esas vivencias la cual compartieron la cotidianidad
con sus habitantes y dejaron una estela de recuerdos en la psique colectiva; son unos
cuantos personajes que han desfilado por la memoria de la población, muchos de ellos
venidos de tierras lejanas como es el caso del Indio Marairo.
A principios de 1963 llega un circo a Sabana de Mendoza con grandes espectáculos
de magia, ilusionistas y trapecistas, el Indio, como popularmente se le conoció ante el
público, era el encargado de hacer una presentación espectacular, digna de admiración y de
aplausos frenéticos de los asistentes, pero lo que no se imaginaba ese personaje lleno de
misterio, era que se iba a encontrar un paisano suyo de su tierra que había llegado año y
seis meses atrás, se trataba de otro Indio llamado Orangel Figueroa: ambos eran de la
Urbana, montaña adentro de Puerto Ayacucho. Ese encuentro permitió fortalecer los lazos de
amistad entre ambos paisanos oriundos de la tierra de los aborígenes, allá habían dejado su
familias.
En esos quince días que duró la estadía del circo en Sabana de Mendoza el Indio
Marairo se encantó tanto con el pueblo, que cuando el circo levantó las carpas para irse, el
indio se quedó en la población como un habitante más. el estilo fiestero y parrandero de la
población lo enamoró, el cariño que le brindaban era acogedor, las muchachas lo admiraban,
las personas mayores lo respetaban y al principio se ganaba la vida haciendo actos de magia
de calle y en jugadas de gallos de pelea con su paisano Orangel Figueroa: también se
comentó que el Indio Marairo se había quedado en el pueblo por un romance con una joven
la cual duró poco tiempo y eso le creó una frustración, a tal extremo, que se fue entregando a
la bebida alcohólica lentamente.
Fueron pasando los años y el Indio Marairo jamás volvió a su tierra natal, La Urbana,
hizo vida social en Sabana de Mendoza y Betijoque, siempre se le observaba como un ser
misterioso, de melena larga, delgado y una misteriosa mirada que daba la impresión que leía
los pensamientos. Varias anécdotas de su magia y conocimiento reposan aún en la
población como fue la transformación del envoltorio interno de una caja de cigarrillos en un
billete de valor, pero que nunca estafó a nadie con esa práctica; en un espectáculo de calle
vieron como se metió en una botella o como desaparecía en presencia del público; lo veían
esperando una cola o a pie hasta Betijoque en donde llaman la Y (vía panamericana que
enlaza Sabana de Mendoza, Sabana Grande con Betijoque) y cuando el conductor pasaba
por las Trincheras (entrada de Betijoque) observaba al Indio que iba delante de él,
caminando y hacía quince minutos que lo había dejado atrás en la entrada; en unas fiestas
patronales en honor a la Virgen del Carmen se encontraba el Indio Marairo consumiendo
bebida alcohólica en plena retreta de la Plaza Bolívar, cuando dos jóvenes muchachas se
empezaron a burlar de él, y con la pura mirada, les bajó los armadores y toda la ropa interior
que llevaban puesta.
En una oportunidad vino al poblado la señora Catalina Figueroa (mi abuela por parte
de padre), madre de Orangel Figueroa, ya el Indio había fallecido y le pregunté sobre aquel
misterioso personaje oriundo de su tierra, La Urbana, y me explicó con lujos de detalles lo
que aquel personaje representaba en su caserío (tribu): él era un Chamán con muchos
conocimientos de la madre naturaleza, un día desapareció y jamás se supo nada de él, hasta
que mi hijo (Orangel Figueroa) nos hizo llegar la información de que andaba por Sabana de
Mendoza, nunca volvió a su tierra.
El cuerpo del Indio Marairo reposa casi en la entrada del cementerio de Sabana de
Mendoza, allí se han observado ofrendas de muchos visitantes que van y le piden favores a
la tumba para que les solucione cualquier problema que tengan, principalmente, de tipo
sentimental. Para muchos es un personaje que hace milagros e intercede ante el mundo
divino, para otros, un personaje popular que hizo leyendas con sus prácticas de magias y
conocimientos ancestrales traídos desde la selva dentro de la Urbana y nos dejó esa
experiencia para que nunca se perdiera en la historia de nuestra Sabana de Mendoza.






