Inicio Destacados Desde cerro Felipe,,Aquí no ha pasado nada..Por: Héctor Díaz

Desde cerro Felipe,,Aquí no ha pasado nada..Por: Héctor Díaz

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El título lo tomé de la novela de la periodista Ángela Sago, cuando lo escribió en 1970, haciendo un recuento de la lucha armada en Venezuela en los años de 1960 y hoy ese titular tiene más vigencia que nunca cuando observamos el panorama político después de los sucesos del 3 de enero para acá. Hay que ser caradura para salir ante la opinión pública a expresar expresiones o maquillar discursos para deslindarse como corresponsables de un gobierno que durante veintisiete años acorraló a toda una sociedad.
El diseño comunicacional muy bien diseñado por el psiquiatra Jorge Rodríguez que sirve de horno para asar el nuevo discurso y lavarse las manos para sembrar ante la opinión pública nacional e internacional que “Aquí no ha pasado nada”, simplemente se llevaron a Maduro una madrugada, pero en el país todo era una maravilla, no había corrupción, no habían presos políticos, no había crisis financiera, regalía de petróleo, la violación de los derechos humanos era un cuento chimbo inventado por la apatrida oposición, que el Cartel del Sol era una cofradía de las hermanas de la Santísima Trinidad y que nunca existieron expropiaciones; ellos (el gobierno} conocen nuestra idiosincrasia cultural de que somos olvidadizos o sufrimos de alzheimer social.
Algún teórico político puede hasta estar pensando que lo que estamos viviendo en estos momentos es la perestroika del chavismo-madurismo y del mal llamado socialismo del siglo XXI, pero sin recordar el pasado, cuya práctica ya lo habían diseñado en la antigua Unión Soviética cuando se derrumbó el comunismo y todos los países del Este así lo asumieron, y hasta lograron el objetivo, lavarse la cara frente al apartheid político que ejecutaron durante muchos años.
Hoy nuestro país se mueve en dos discursos y con una crisis institucional de fondo. El primero lo podemos conceptualizar como el discurso del “Aquí no ha pasado nada” con una carga emocional para un sector de la sociedad, tratar de levantarles el ánimo a una militancia que durante muchos años se dejaron arrastrar por ofertas engañosas, que sufrieron los embates de un lavado de cerebro frente a los manipuladores, las llamadas focas que poco a poco fueron tomando conciencia del espejismo en que estaban envueltas y era casi imposible quitarles las vendas de sus ojos. El otro discurso es la incertidumbre frente a los hechos que ocurrieron y devenir histórico de esos hechos, la falta de una dirección política que oriente y programe los pasos venideros para enfrentar toda una estrategia comunicacional impulsada por la tríada sagrada (Estado-gobierno-partido); la táctica del tiempo para ganar espacios y maniobrar en el sentido de impulsar el quiebre moral de las esperanzas para no ver la luz del túnel. En esas dos vertientes nos manejamos los venezolanos, para que al final sintamos que “aquí no ha pasado nada”. Los próximos días tienen que ser esclarecedores, de lo contrario, nos podemos sumergir nuevamente en la incertidumbre total y eso es lo que busca el gobierno.

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