La curva de la pobreza en Venezuela ha tenido un declive vertiginoso en las últimas dos décadas.
Al conversar con el Economista y dirigente sindical José Luis Alcocer manifestó que “La pobreza en Venezuela ya no es un fenómeno coyuntural, sino una condición estructural que requiere reformas profundas en la política económica, laboral y de protección social”.
Haciendo acopio de los datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) añade “Se estima que el 86% de los hogares aún no cuenta con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica y aún con el aumento de bonos, cerca de 3.4 millones de hogares siguen en pobreza extrema, lo que significa que no pueden cubrir siquiera la canasta alimentaria. Por otra parte la brecha entre la nueva clase alta gubernamental y el resto de la población es abismal”.
A tal efecto José Luis Alcocer apunta que el gran fenómeno en Venezuela es que la inseguridad alimentaria ha pasado de ser una crisis de desabastecimiento con estantes vacíos a una de asequibilidad con estantes llenos, pero bolsillos vacíos. Para marzo de este año 2026, la canasta alimentaria supera los $600, mientras que la pensión mínima y el salario base se mantienen en niveles simbólicos (aprox. 130 Bs.), obligando a la población a depender de bonos discrecionales que promedian los $70 – $100 mensuales. Asimismo de la misma encuesta se desprende que el 76% de los hogares ha agotado sus ahorros y más del 50% se ha endeudado simplemente para comer. El sector de más impacto negativo son los jubilados y pensionados. Al tema de la pobreza se suman las fallas crónicas de servicios públicos que profundizan la precaria calidad de vida en el país.
Ampliando su explicación el Economista Alcocer expresa “El éxodo, que ya supera los 8 millones de personas. Si bien es cierto que el 24% de los hogares depende de las remesas para no caer en la indigencia, considera Alcocer también terrible “el éxodo ha ocasionado la pérdida de capital humano joven y calificado, lo cual dificulta la reactivación del sector productivo y la diversificación económica no petrolera”.
Este panorama sugiere que la pobreza en Venezuela requiere transformaciones






