No hay un calendario electoral, ni tampoco las condiciones que exige la oposición. Sin embargo, ya la dirigencia empezó a contactar a los voluntarios que trabajaron el 28 de julio de 2024 y a sumar otros a una red de testigos dispuestos a defender el voto
Con el propósito de movilizar nuevamente a la ciudadanía y reagrupar la red de testigos electorales del 28 de julio de 2024, la dirigencia opositora adecúa sus estructuras y afina sus estrategias.
Con la transición en mente, convocan movilizaciones, asambleas, reuniones en las comunidades y realizan recorridos permanentes por los distintos estados del país.
Según el plan dispuesto por Estados Unidos para Venezuela, tras la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero, la transición es la tercera fase, luego de la estabilización y la recuperación económica. No obstante, el mismo Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, ha señalado que estas etapas pueden solaparse en algún momento.
Jesús Armas, exconcejal de Caracas, en conversación con TalCual, habla de dos puntos de inflexión en este proceso organizativo opositor: la llegada de María Corina Machado a Venezuela y el establecimiento de un cronograma electoral. Para ambos, se están preparando, organizando y pensando las mejores formas de comunicarse con los venezolanos.
Pero mientras Machado llega y como de estar preparados se trata, Juan Pablo Guanipa, dirigente nacional de Primero Justicia y cercano colaborador de la Premio Nobel, anunció el inicio de una gira nacional por los distintos estados del país para acercarse a la ciudadanía y reclamar condiciones que permitan elecciones transparentes.
Freddy Superlano, coordinador de Voluntad Popular, hace lo propio. Recorre Barinas, acompaña las vigilias de los presos políticos en Caracas y reclama condiciones electorales.
Entre las condiciones planteadas por la oposición, destacan el retorno de los exiliados, devolver las tarjetas de los partidos a sus directivas, la habilitación de la dirigencia política, la realización de un proceso electoral libre, transparente, con observación internacional y la escogencia de un nuevo árbitro electoral. “La totalidad de la gente o la mayoría donde hemos estado lo primero que pide es un nuevo Consejo Nacional Electoral”, señala Alfredo Ramos, dirigente de La Causa R, en entrevista con TalCual.
Los adecos también están movilizados y recuerdan que en las elecciones del 28 de julio de 2024 más de 50.000 militantes trabajaron como coordinadores de centros votación y miembros de mesas.

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Reorganización en todos los niveles
En Vente Venezuela, una de las organizaciones más golpeadas por la represión, están reunificando sus estructuras en los distintos niveles: parroquiales, municipales y estadales.
Henry Alviárez, coordinador nacional de organización, destaca que al proceso de transformación nacional se han ido sumando de forma “espontánea” distintos aliados.
“Me sorprende la esperanza que hay en la población venezolana. Todos ellos están haciendo un trabajo en los sectores donde habitan, son líderes, y por eso esta gran red que va a seguir empujando hacia la libertad”, dice a TalCual.
Hace énfasis en el “entusiasmo” que ha visto entre los venezolanos y la esperanza de un proceso de reconciliación y una elección en la que no vuelva a pasar lo que ocurrió el 28 de julio, de manera que haya legitimidad y un verdadero proceso de transformación del país.
Vente está realizando encuentros en las comunidades y giras por distintos estados.
Alviárez destaca la necesidad de que la gente se organice y esté atenta a la convocatoria de un proceso electoral para respaldar “la mejor opción que represente a Venezuela”.
Reconoce que el temor permanece en las comunidades tras años de represión y aunque la comunidad internacional tiene los ojos puestos en quienes están en el poder, de igual manera la ciudadanía se autolimita en el ejercicio de su actividad política.
No obstante, asegura que la gente está reaccionando de manera positiva y comienza a participar activamente.
“La gente no se amilana, la gente sigue esperando que esto transite por la vía democrática y además entiende y tiene claridad de que la mejor manera de resolver nuestros problemas como venezolanos es a través de la consulta a cada uno de los venezolanos, a través del voto. Entonces, a eso no se ha renunciado y no se va a renunciar y más ahora que tenemos ese acompañamiento internacional”.
Pequeños conversatorios
En el caso del municipio Libertador, el exconcejal de Caracas Jesús Armas explica que la reorganización está comenzando con pequeños conversatorios en distintos lugares. ¿El objetivo? reencontrar a los activistas, escucharlos, saber qué piensan de lo qué pasó el 3 de enero y de los hechos más recientes, así como revisar la estrategia en esta nueva etapa política.
Se trata, dice Armas, de crear más conciencia en las comunidades acerca de lo que está pasando en el país, la situación de los presos políticos y la necesidad de unas elecciones libres.
Son actividades pequeñas que le permitirán a la gente retomar la confianza para luego pasar de la organización comunitaria a la sectorial, donde se puedan acompañar los reclamos de los estudiantes, trabajadores, etc.
Armas señala que hay dirigentes que están regresando a Venezuela, otros están saliendo de la clandestinidad y muchos están retomando la confianza suficiente para poder ejercer actividades políticas nuevamente. Resalta la incorporación de los jóvenes a la actividad política.
El activista destaca que en los encuentros que han realizado hasta el momento, han podido constatar que la gente, además de estar muy informada, está comprometida, pese a que aún persiste el temor. Actuar con precaución, ahora es una norma y vencer el miedo, un reto.
“Los activistas que ya perdieron el miedo están muy comprometidos en ayudar a inspirar a otros a que ganen coraje y a que dejen la etapa del miedo y la persecución atrás”.
Lo importante, en opinión de Armas, es que cada vez la gente se atreve “un poquito más. Cada vez están haciendo cosas un poquito más frontales”.
El 3 de enero abrió la compuerta
Ese atreverse un “poquito más” del que habla Jesús Armas, lo ratifica Alfredo Ramos, quien señala que a partir del 3 de enero se abrió una oportunidad para recuperar la acción política en los espacios públicos con la incorporación paulatina de la ciudadanía.
“La gente ha venido perdiendo el miedo y se ha venido incorporando progresivamente a las distintas actividades que estamos realizando”, afirma Ramos.
Aunque reconoce que se abrió un “campo enorme” para hacer política y retomar la calle, Ramos advierte que la gente se mantienen con cautela porque la “estructura mafiosa, criminal del régimen está ahí todavía…debilitada, pero está ahí tratando de ganar tiempo para continuar con su proyecto de continuismo y de perpetuidad en el poder”.
En este sentido, señala que el cuidado y los niveles de seguridad se mantienen en cada actividad a la que asisten.
Para el causaerrista, en esta primera fase se busca el reencuentro, la reorganización y la acumulación de fuerza tras la fuerte represión que sufrió la oposición.
“Las organizaciones políticas y sociales han estado desarticuladas y estamos tratando de articular un gran movimiento nacional donde estén incorporados todas las organizaciones que aspiramos un cambio político en Venezuela”.

Red de testigos
Aunque en el mediano plazo no se espera la realización de una nueva elección presidencial, en la oposición se preparan para el escenario de transición política y echan mano de la red de testigos electorales del 28 de julio de 2024 que les permitió documentar más de 70% de votos a favor de Edmundo González Urrutia.
La tarea no es sencilla. Tras la persecución que se desató a partir del 29 de julio, muchos testigos de mesa se fueron al exilio y otros se han mantenido bajo resguardo.
Sin embargo, Jesús Armas señala que ya han establecido contacto con un grupo importante de voluntarios y están dispuestos a participar nuevamente. Además, subraya las nuevas incorporaciones, especialmente de gente joven. “Estoy seguro que esa red de testigos se va a incrementar y nuestro plan es estar listos lo antes posible para una elección”, explica.
Alfredo Ramos coincide con Armas en la receptividad que han encontrado al conversar con los voluntarios del 28 de julio. “La mayoría de las personas que han sido tocadas, todas, todas están dispuestas a seguir como testigos o coordinadores de centro”.
Explica que en esta nueva etapa es probable que la estructura que se conforme tenga nombres distintos a los utilizados en las elecciones del 28 de julio.
En aquel momento, se agruparon bajo la denominación de la red 600 K y los comanditos, estructuras que fueron “satanizadas” por el oficialismo al tratar de vincularlas -sin pruebas- con grupos armados.
Ramos asegura que muchos voluntarios ya están trabajando en el tema del empadronamiento para verificar las personas que están inscritas en el Consejo Nacional Electoral y los cambios de residencia, entre otros aspectos.
“Es un trabajo bastante laborioso que requiere muchos recursos, tanto humanos, materiales como tecnológicos, pero ya se arrancó ese trabajo”.
Henry Alviarez, por su parte, considera que hay una gran conciencia nacional de actores no solo políticos, sino ciudadanos sobre la necesidad de un proceso electoral como la vía para acercar a una verdadera paz y un verdadero estado de democracia y justicia.
“La gente lo que desea es la reconciliación para reencontrarse con su familia. Y yo creo que ese es el llamado que tenemos que hacer desde todos los sectores: que no exista más un preso político y que empiece la administración de justicia efectivamente a reencontrarse con la objetividad y el equilibrio. Vamos a reconciliarnos, pero para que haya reconciliación tiene que haber elección. No podemos seguir siendo copartícipes de un gobierno ilegítimo”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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