Inicio Destacados Política, púlpito y cuarteles..POR DIANA GAMEZ..

Política, púlpito y cuarteles..POR DIANA GAMEZ..

15
0

El antes y el después de Rafael Tudares Bracho es una evidencia palmaria de cuál es el trato que reciben los presos políticos en las ergástulas de este país. En algún momento conoceremos su testimonio y sabremos del martirio que él y miles de inocentes han soportado.

El mes de enero se ha ganado por derecho propio un espacio merecidísimo en el corazón de los venezolanos. Hoy me referiré al 23 de enero de 1958, enmarcado por importantes eventos internacionales y nacionales que hicieron girar la rueda de la historia. En el continente se celebraron elecciones en Perú, que el general Manuel Odría aceptó para facilitar un cambio de gobierno. Fueron asesinados Anastasio Somoza García en Nicaragua y Carlos Castillo Armas en Guatemala. También se produjo el derrocamiento de J.D. Perón, el dictador colombiano Gustavo Rojas Pinilla fue depuesto y se materializó una ruptura de relaciones entre Chile y Argentina. Una agitada geopolítica en nuestro continente que influyó en el devenir de Venezuela. Ya las primeras señales se habían manifestado desde un púlpito, con la pastoral del arzobispo de Caracas Rafael Arias Blanco, difundida el 1 de mayo de 1957.

En los primeros meses de aquel año la dictadura de Marcos Pérez Jiménez enfrenta la agitación social con la prisión de Rafael Caldera. Hubo persecuciones, allanamientos y detenciones contra la disidencia, al tiempo que el régimen denunciaba conspiraciones y atentados. Algo muy propio de los regímenes totalitarios: conspiranoicos por naturaleza. A lo que debe añadirse, un deterioro de la situación económica -que luego de la abundancia inicial- entra en un proceso deficitario debido a dificultades fiscales, por el impago a quienes proporcionaban los materiales para las obras públicas. Esas que los escasos nostálgicos del perezjimenismo te restriegan en la cara, cada vez que defienden a “su general”.

Un aspecto enfatizado por Ramón J. Velásquez tiene que ver con el entorno militar. Pues Pérez Jiménez se presentaba como líder indiscutible de las FAN, pero en la institución castrense sentían que este se había deslindado de las fuerzas armadas para convertirse en la cabeza de un “régimen tiránico, personalista y policial”. Además se le cuestionaba que sus más cercanos asesores fuesen dos civiles: Laureano Vallenilla y Pedro Estrada. Los mismos que fueron expulsados por presiones de la cúpula militar, lo que algunos historiadores califican como la primera fractura de aquella tiranía.

Las nuevas promociones del ejército, de la armada, la aviación y la guardia nacional tampoco se sentían representadas en y por aquel régimen dictatorial. Lo que constituyó un elemento fundamental para que el derrocamiento de Pérez Jiménez se gestara en los cuarteles. De botas y charreteras, tal como lo afirma el profesor Elías Pino Iturrieta.

Los civiles también tuvieron un papel relevante en la caída del tirano. Que empieza a tomar cuerpo a partir de mayo de 1957 con la pastoral del arzobispo Arias Blanco. En junio se funda la Junta Patriótica con representación de Acción Democrática, Copei, Partido Comunista y Unión Republicana Democrática. Entre sus objetivos estaba oponerse a la reelección de Pérez Jiménez y luchar por un gobierno democrático respetuoso de las libertades ciudadanas. El 15 de septiembre se publica un manifiesto titulado Carta Pública de la Junta Patriótica al Congreso Nacional, que exige la promulgación de una ley electoral, genuinamente democrática.

Aquella exigencia la responde el tirano con un mensaje especial en el Congreso el 4 de noviembre. Allí anuncia que la elección presidencial será realizada mediante un plebiscito, refrendado por un Consejo Supremo Electoral que se instalaría el 15 de noviembre. Dos días después los estudiantes de la UCV se declaran en huelga contra el plebiscito, y el 18 la policía y la muy temida Seguridad Nacional asaltan el alma mater. Detienen a más de 200 estudiantes y profesores, lo que provoca manifestaciones en los liceos de Caracas,

El 20 de diciembre de 1957 el dictador es proclamado presidente de la república por un amoroso y prosternado ente electoral. El 29 la Junta Patriótica exhorta a las Fuerzas Armadas a cumplir con sus deberes de velar y hacer respetar la Constitución. Muchos venezolanos no celebraron aquel fin de año del 57. La angustia, la expectativa y el estado de alerta deben haber sido mayúsculos entre los 8 millones de almas que poblaban este territorio.

El 1 de enero de 1958 se inicia con el estallido de un movimiento militar en Maracay, que se rinde al día siguiente. El 4 la Junta Patriótica difunde un manifiesto titulado Pueblo y Ejército unidos contra la usurpación. El 5 el dictador ordena la detención de numerosos oficiales y anuncia un cambio de gabinete, con su auto designación como ministro de la Defensa. El 21 la prensa inicia una huelga. El 23 la Fuerza Armada se suma al movimiento contra la tiranía, Pérez Jiménez huye del país y es sustituido por una junta militar, presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto. De aquel enero glorioso y libertario hoy se cumplen 68 años.

Agridulces

El antes y el después de Rafael Tudares Bracho es una evidencia palmaria de cuál es el trato que reciben los presos políticos en las ergástulas de este país. En algún momento conoceremos su testimonio y sabremos del martirio que él y miles de inocentes han soportado, sólo por ser parte de una familia perseguida o por expresar una opinión contraria a la cúpula en el poder.

CORREO DEL CARONI

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí