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«Que se los lleven»: la orden del «Potro» Álvarez que encarceló a dos programadores

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Los programadores Gabriel Fuenmayor y Alexander Pinzón fueron sentenciados a seis años y medio de prisión por un programa que servía a casas de apuestas hípicas. La Corte de Apelaciones anuló el juicio por irregularidades, pero ordenó mantenerlos bajo privativa de libertad. De la PNB La Yaguara fueron trasladados en diciembre pasado hasta la Comunidad Penitenciaria de Coro (estado Falcón) sin que sus familiares o el propio tribunal tuviesen información

Luisa Quintero

«Que se los lleven sin contemplación». Esas fueron las palabras de Antonio «el Potro» Álvarez, presidente del Instituto Nacional de Hipódromos (INH), contra los programadores Gabriel Fuenmayor y Alexander Pinzón, quienes habían sido llamados a una investigación por uno de los softwares que habían desarrollado: Hípico Office. El programa para administrar el conteo de apuestas en los llamados «vendepaga» –establecimientos de jugadas hípicas– les llevó a una condena de seis años y seis meses de prisión.

El «calvario», como denominan allegados de Fuenmayor y Pinzón que pidieron no ser mencionados en esta nota, comenzó el 8 de octubre de 2024. Ese día, Gabriel recibió una llamada donde un cliente les mencionaba que estaba con un comisario de apellido Márquez, quien necesitaba información del Hípico Office. La citación se la pasaron vía mensajería, firmada por su propio cliente como recibida, para presentarse el día 10 de octubre a las 11:00 a.m en el Sebin Helicoide.

Fuenmayor se presentó al Helicoide a la hora pautada. Sin embargo, le pidieron que llamara a su socio en la empresa Tecnoapac, Alexander Pinzón, y que acudiera también. Les preguntaron cómo era el sistema, cómo funcionaba y otra serie de cuestiones técnicas. Pese a que había terminado el interrogatorio, los retuvieron hasta la noche y los llevaron a la sede del INH, en el hipódromo de La Rinconada, donde están las oficinas del «Potro» Álvarez.

Álvarez les dijo que era necesaria una autorización para comercializar ese tipo de programas relacionados al negocio hípico, cuestión que ambos socios refutaron. Sin mayor intercambio, el funcionario dio la orden de dejarlos detenidos.

El programa, aclaran allegados, apenas llevaba un conteo del número de apuestas por taquilla y no estaba vinculado a la venta o cobro de las apuestas, por lo que no intervenía directamente con las funciones del INH. Además, se comercializaba desde hace aproximadamente 10 años bajo un cobro mensual que alcanzaba los 10 dólares en 2024.

Programadores y «financistas»

Gabriel Fuenmayor y Alexander Pinzón fueron presentados ante el Tribunal 18 de Control del Área Metropolitana de Caracas, a cargo de la jueza Francis Ávila. Al fiscal 45 Omar Guerrero, que está vinculado a otros casos de detenciones arbitrarias relacionadas al INH, se le asignó el caso pero nunca se presentó a las audiencias.

El caso lo llevó la fiscal auxiliar Diana Chaparro, quien los acusó de seis delitos (acceso indebido, violación a la data, fraude, estafa, asociación para delinquir, lavado de activos) por supuestamente financiar las protestas poselectorales de ese año. En la causa también incluyeron a una persona de Apuestas Royal, aunque Fuenmayor y Pinzón no lo conocían hasta ese momento.

Gabriel Fuenmayor programadores

Gabriel Fuenmayor, de camisa azul, llevaba la empresa Tecnoapac desde hace 14 años con su socio Alexander Pinzón

«A ellos les dijeron que si entregaban las claves y la data, que si colaboraban, los iban a dejar en libertad. Hicieron que fuera uno de los trabajadores a las oficinas y les dieron las claves fuentes. Para nada porque igual los presentaron», señala un allegado.

En la fase de investigación tampoco se permitieron diligencias para presentar los estados bancarios que permitieran demostrar que no habían cometido fraude o estafa. «Todo se los negaron, no tenían forma de defenderse».

Juicio sin pruebas

El juicio contra Gabriel Fuenmayor y Alexander Pinzón inició en enero de 2025 ante el Tribunal 14, a cargo del juez Edward Piñango. Los testigos, entre ellos amas de casa, dijeron que no conocían a los programadores o por qué estaban siendo llamados por el tribunal. Los expertos dijeron que no había experticia o pruebas vinculantes que afectaran al INH. Todo quedó asentado en el expediente, que dice que fueron detenidos «en flagrancia» haciendo apuestas, y la sentencia que se concretó en agosto de ese año.

«En una audiencia el juez se molestó y los llamó a pararse. ‘Miren la cara de los acusados, ¿cómo no los van a conocer’. Los testigos no lo conocían, no podían decir lo contrario… Otras personas tuvieron un acercamiento con el juez, y les dijo que sabían que eran inocentes pero tenía que cumplir una orden porque era él o eran ellos», dice un allegado.

La Sala 9 de la Corte de Apelaciones, a cargo de Rafael Osío, anuló la sentencia contra Fuenmayor y Pinzón en marzo de 2026 por irregularidades en el proceso, pero hasta ahora no se ha concretado la distribución del expediente a un nuevo tribunal. También ordenó que ambos programadores permanecieran privados de libertad.

«Como les admitieron delitos menos graves (fraude y acceso indebido), los abogados dicen que en un nuevo juicio podrían salir bajo medidas cautelares. Esperamos que eso se cumpla o que salgan en libertad», menciona.

La familia de Fuenmayor y Pinzón entregó además una solicitud de amnistía, que fue negada por el juez al alegar que estaba «mal enfocada». En el escrito que introdujeron los abogados, se solicitó el sobreseimiento con base en el artículo 8 de la Ley, que establece la temporalidad de los hechos objetos de esta medida. El juez dijo que debían argumentar que su encarcelamiento había sido una orden superior.

*Lea también: Detenciones insólitas | Periodista terminó en la cárcel tras denunciar despido injustificado

El 8 de diciembre de 2025, sin que el tribunal hubiese emitido una orden, Fuenmayor y Pinzón fueron trasladados desde la sede de la PNB La Yaguara (Caracas) hasta la Comunidad Penitenciaria de Coro, en el estado Falcón.

En esa cárcel también está Juan Arcia, quien fue detenido por tener un grupo de WhatsApp sobre apuestas de caballos y hasta la fecha no ha tenido juicio.

La comida, dicen allegados, es deficiente y a veces se entrega en mal estado como «castigo» por «mala conducta». La paquetería se les entrega cada 15 días a través de familiares de otros detenidos. A pesar de que les permitían llamadas quincenalmente por alrededor de tres minutos para informar sobre su estado y el próximo día de visita, desde hace un mes no han tenido esa comunicación vía telefónica.

A Fuenmayor, padre de dos niños y sin familiares directos, apenas lo han podido visitar en una sola oportunidad desde su traslado, debido a los costos que representa. Pinzón, al igual que su socio, es sostén de hogar de su mamá, una hermana y su esposa. «Están pasando hambre, han perdido más de 10 kilos… Están presos sin haber cometido delito, y en dado caso de que hubieran cometido delito no son para tenerlos privados de libertad. Han hecho los que les ha dado la gana».

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