Para el Chere: Entre versos y el verde del paño
Desde las aulas ruidosas y el uniforme gastado,
cuando el mundo era un mapa por descifrar,
ya se veía en tus ojos un brillo distinto,
el de quien busca palabras donde otros solo ven pasar.
A veces, el tiempo se detenía en «El Deportista»,
ese refugio cómplice de nuestra juventud,
donde entre tiza y charlas, surgía el artista,
y el silencio del juego era nuestra quietud.
Allí, lejos del pizarrón y la rutina,
fuimos tejiendo esta hermandad que no se olvida,
tú ya ensayabas la rima que hoy te ilumina,
mientras aprendíamos el juego de la vida.
Han pasado los años, el verso se ha hecho fuerte,
el bachillerato es hoy un eco en la memoria,
y me queda el orgullo y la buena suerte
de seguir siendo parte, Chere, de tu historia.
Gracias por la constancia y por la palabra fina,
por ser el mismo hermano desde aquel primer salón,
porque aquella calma del pool aún nos camina
grabada con tinta y afecto en el corazón.
ENVIADO..
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