Los procesos políticos en el mundo se miden por el análisis, de allí que existen varias
ciencias como la politología, la sociología, la psicología política y la filosofía; son
herramientas que te permiten direccionar en un momento dado la conducta política de un
Estado, de un gobierno, de una organización o de individualidades que se mueven en el
mundo de los cuadros partidistas. Un partido político es la correa de transmisión entre un
grupo de ciudadanos, el pensamiento o declaración de principios, para abordar problemas
puntuales o el enfoque de cómo se debe ejecutar un plan de gobierno para conducir al
Estado, allí entra en juego la filosofía política como causa y efecto.
Este preámbulo que hacemos es para irnos ubicando en el presente trabajo titulado:
Transición o Perestroika para abordar los hechos que han ocurrido luego del tres de enero,
fecha en que se llevan a Estados Unidos para un juicio a quien fungía de presidente de
Venezuela, es a partir de allí, donde entramos en un nuevo proceso político y económico,
luego de veintiséis años de un partido único en el poder y con una hegemonía total en todos
los campos de la sociedad.
A partir de 1998 Venezuela cambió toda su estructura de poder y dejábamos atrás un
modelo de pactos, de conciliación, de acuerdos y de reparto institucional político-partidista;
con una Constitución Nacional a imagen y semejanza de aquello que había nacido como
Pacto de Punto Fijo. El nuevo gobierno dirigido por un militar retirado y donde nunca se quitó
el uniforme, en campaña electoral sí lo hizo, por recomendaciones de marketing de imagen y
hasta por demagogia publicitaria. Lo primero que le echó mano fue a la Constitución Nacional
como instrumento legal del Estado, pero con una variante, pero la hizo, igualmente, a imagen
y semejanza del nuevo modelo político que estaba naciendo, con todas las características de
una dictadura de partido único, ese fue su primer error. Convirtió las estructuras del Estado
en una sola triada: Estado, gobierno y partido en un solo saco. Era un modelo totalmente
comunista-musulman, por la adoración de la imagen y donde un solo partido dirigía los
destinos de una nación, sin derechos a réplicas.
El llamado Polo Patriótico funcionó como instrumento electoral o comodín del poder
donde había el reparto de migajas y para los más aduladores, no se medirá la capacidad o la
meritocracia, simplemente el jalabolismo anacrónico a quien ostentaba el uniforme y la
investidura de presidente y los venezolanos en esa ceguera política, que siempre nos ha
caracterizado desde la época de la colonia, caímos en una de las peores trampas de la
historia contemporánea.
Nos moldearon culturalmente (lavado de cerebro), aceptamos pasivamente un modelo
que permanentemente nos agredía y de paso lo aplaudimos en cada proceso electoral. En
veintiséis años vimos de todo: brujería, fuga de capitales por la corrupción, asesinatos y
atropellos por pensar distinto, cierre de medios de comunicación social, narcotráfico del
Estado, guerrillas como zozobra, delincuencia organizada para proteger al gobierno,
analfabetas funcionales dirigiendo la educación y la economía, mafias que se repartieron el
botín del erario público, jueces y magistrados besa-manos que impartían injusticias, procesos
electorales amañados y sin derecho a protestar, expropiaciones ilegales y ha punta de
pistola, el desfalco a los presupuestos municipales, regionales y nacionales sin que nadie
investigara, la quiebra de PDVSA y del Banco Central de Venezuela, la compra de
conciencia de los organismos bilaterales internacionales, el financiamiento de los aliados
internacionales en campañas electorales (caso del PSOE, Lula, Correa, Los Kirchner, Petro,
entre otros).
Hoy tenemos una nueva realidad en el país, pero pocos la entienden y otros la
entienden, pero como están envueltos en el viejo ropaje del chavismo-madurismo creen que
todo es electoral, hasta se han atrevido a llamar “transición” el paso del tres de enero, pero
no es transición es perestroika. Ahora bien, ¿qué es la Perestroika? Cuando leemos el libro
del teórico soviético, un excomunista que abrió las compuertas del pensamiento, Mijail
Gorbachov, la define: Es la reestructuración o la apertura en el orden material. Allí
observamos, en lo material, las transacciones petroleras con quien hace veintiséis años atrás
era el principal enemigo del régimen, la reforma a la Ley Orgánica de los Hidrocarburos nos
da una idea clara de lo que se quiere después del tres de enero en materia económica, única
fuente de ingresos que tenemos en el país.
También el régimen aplicó la Glasnost, que en términos del mismo teórico comunista
Mijail Gorbachov la define como la reestructuración espiritual de la conciencia, la libertad de
opinión, aunque esta parte la han cumplido a medias: libertad para algunos presos políticos,
la Ley de Amnistía, sin haber eliminado la Ley del Odio, sobre los partidos políticos todavía
pesa la judicialización, no han aperturado la legalización de nuevos movimientos políticos y la
propia página web del órgano rector donde se muestra la transparencia de resultados
electorales aún está cerrada. En conclusión, el actual régimen lo que ha aplicado es una
Perestroika, no una transición y esto es un modelo comunista soviético que ha traído grandes
beneficios a los jerarcas ya que ellos se han quedado en el poder y el mejor ejemplo es
Putin, desaparecen al partido, pero aparecen con otras denominaciones partidistas para
permanecer en el poder largo tiempo. En este fenómeno los cuadros políticos no
desaparecen, reciclan el personal en los cargos ministeriales, gobernaciones, alcaldías y
diputaciones; es el mecanismo más perverso que surgió del seno del pensamiento comunista
para perpetuarse en el poder y le colocan a la democracia y a la libertad una máscara. Esa
es la realidad que tenemos en Venezuela.






