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NEGOCIANDO CON EL DOLOR AJENO.. Fernando Lazarde

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El cinismo de los salones, la trampa electoral y el calvario de las calles
​Redacción: Fernando Lazarde
​No se puede hablar de transición ni de democracia mientras en salones climatizados de Caracas y Washington se reparten cuotas de poder y licencias petroleras, ignorando a más de 300 seres humanos que sufren en prisión por el simple delito de pensar diferente.
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LA FARSA DE LAS MESAS DE DIÁLOGO
Mientras en las afueras de los penales hay madres durmiendo sobre el cemento y contando monedas para un pasaje, la dirigencia política posa para las cámaras. Sientan a sus propios aliados en salones de hotel para darse palmaditas en la espalda, mientras a las verdaderas familias las extorsionan y amenazan con trasladar a sus hijos a celdas de mayor castigo si se atreven a denunciar.
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LA TRAMPA DE ALCALDÍAS, GOBERNACIONES Y COMUNAS
Permanecer unidos exige una disciplina férrea para no caer en las trampas del juego político tradicional. Pretender desviar la atención hacia disputas menores y agendas locales en un país sin estado de derecho es una distracción perversa para fragmentar la fuerza ciudadana y enfriar el reclamo de fondo.
​Ahí vemos las propuestas de figuras como Enrique Márquez, pretendiendo desviar el debate nacional hacia el tema de las comunas y el espacio local como si en Venezuela existiera normalidad institucional, o las maniobras de exalcaldes de Caracas y exgobernadores que buscan desempolvar candidaturas regionales. Pretender que el país priorice alcaldías, gobernaciones o estructuras comunales es validar la lógica del régimen y entregar la lucha a cambio de migajas de poder local.
​La lucha no es por parcelas ni por cargos de representación en un sistema roto. El foco tiene que estar puesto, de manera firme e inquebrantable, en la conducción sabia, valiente y estratégica de María Corina Machado. La verdadera unidad no se negocia con inventos comunales ni repartos regionales: se consolida únicamente en torno al liderazgo que hoy encarna la dignidad y la legitimidad del pueblo.
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LA REALIDAD QUE NO ESPERA
Mientras diplomáticos y políticos discuten contratos mineros, concesiones petroleras, candidaturas regionales y esquemas comunales, la vida en las cárceles se extingue hora tras hora: muertes bajo custodia del Estado, huelgas de hambre silenciadas y familias desesperadas que claman por una fe de vida.
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EL JUICIO ÉTICO Y FILOSÓFICO
Como nos enseñó Immanuel Kant, el ser humano debe ser tratado siempre como un fin en sí mismo y jamás como un simple instrumento o ficha de canje para otros fines. Cuando la política reduce la libertad de las víctimas a un «costo de oportunidad» para obtener licencias económicas o salvar apariencias, pierde toda su validez moral. Como bien advertía Platón: «La peor forma de injusticia es la justicia simulada».
​CONCLUSIÓN: CON LA PATRIA NO SE NEGOCIA
Los presos políticos no son piezas de dominó ni fichas de negociación. Si cualquier hoja de ruta para Venezuela no arranca con la LIBERTAD PLENA de los 382 presos políticos, el cese del amedrentamiento, el rechazo a las trampas regionales y el respaldo irrestricto a la voluntad popular encarnada en su liderazgo real, no se le puede llamar transición: es simplemente la repartición de un botín negociado sobre el dolor y la sangre de los venezolanos.
​— Fernando Lazarde

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