Inicio Opinión *La persona meritoria frente a la realidad mediocre* Jesús Alberto Castillo

*La persona meritoria frente a la realidad mediocre* Jesús Alberto Castillo

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Resulta un delicioso banquete leer «El hombre mediocre» de José Ingenieros, una obra que pone al desnudo como la escasez moral y la actitud conformista de un pueblo obstaculizan el avance de la, sociedad. El autor concibe al mediocre como un individuo sin ideales propios ni metas fijas en la vida. Además suele imitar a los demás, teme a involucrarse en los problemas sociales y espera que otros hagan el trabajo por él. Generalmente, se escuda en las costumbres de la manada.

Estos seres están por todos lados y recurren a la indulgencia para obtener algún tipo de prebendas, sin importar hipotecar sus ideas y hasta la propia personalidad. Por eso Ingenieros nos advierte sobre las sociedades regidas por la mediocridad donde el mérito es reemplazado por la envidia, el servilismo y el culto a la personalidad. En estos tipos de sociedad sus habitantes quedan atrapados a la sombra del oscurantismo y de la pobreza en toda la extensión del término.

Ante tan nefasto drama es fundamental apostar a un modelo educativo que forme ciudadanos activos y con pensamiento crítico. Una pedagogia capaz de liberar al sujeto de las ataduras de la ignorancia y la adulación para que brille con luz propia por su talento e intelecto. En tal sentido, Ingenieros pretende que con la educación en valores ciudadanos y de calidad se forme al individuo idóneo y apto para transformar la sociedad.

Al respecto, Ingeniero aboga por el hombre meritorio, el ser ideal que visualiza un futuro mejor, crea valores, se exige así mismo y a los demás, busca la perfección mediante el arte, la ciencia, la justicia y la política. Un ser que se abre paso por sus cualidades, no las ajenas, para inspirar al resto de sus congéneres. Siempre cultivando el intelecto, interpelando y aportando, aunque resulte incómodo a la élite hegemónica.

Resulta, entonces, traer a la memoria esas palabras elocuentes de José Ingenieros, llenas de exquisita prosa, para reflexionar y apostar siempre a la meritocracia:»Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el recurso misterioso de un ideal».

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