Ser enfermero en Venezuela es un acto de resistencia.
Mientras a diario recibimos denuncias sobre las carencias extremas que asfixian a nuestro Hospital Ruiz y Páez, son ellos quienes, con las manos vacías pero el compromiso intacto, deciden no abandonar.
No es solo vocación, es heroísmo frente a la desidia. En Ciudad Bolívar y en toda Venezuela, el sistema de salud se mantiene en pie gracias a profesionales que salvan vidas con salarios de hambre y falta de insumos. Admiramos su labor, pero también exigimos las condiciones que merecen.
Sabemos que Venezuela también lucha por ustedes. Su amor por la vida y por los ciudadanos es el motor que mantiene en pie nuestro sistema de salud.
¡Gracias por ser esperanza en los momentos más difíciles!






