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Adalberto orta rosa..*La alborada del encuentro: por una democracia de raíz humanista*

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 Al M.A.S. en cada rincón del país
*La alborada del encuentro: por una democracia de raíz humanista*
La democracia no es un cascarón vacío ni una palabra que se presta al ritual de los discursos. Es, ante todo, una firmeza interior: la certeza de que los pueblos tienen derecho a decidir su rumbo sin tutelajes ni imposiciones verticales. Quienes hoy levantamos la voz desde cada rincón de Venezuela asumimos esa firmeza como una ética activa, no como un gesto de trinchera. Actuar sin medias tintas significa negarse a la complicidad silenciosa frente a las injusticias, y también rechazar la tentación de replicar estructuras autoritarias bajo el espejismo del cambio. Porque no hay transformación legítima si no honra la dignidad de cada persona, sus derechos fundamentales y el pacto constituido.
El humanismo que propulsamos reconoce que la política es, en su esencia más profunda, un cuidado de lo común. Por eso denunciamos cualquier forma de sufrimiento evitable, sea en Venezuela o en cualquier latido de la humanidad. No existe patriotismo que se justifique aplastando libertades, ni estabilidad que valga si se construye sobre el miedo. Nuestra brújula es clara: respeto irrestricto a la Constitución, defensa de los derechos humanos, y la convicción de que el derecho internacional no es una abstracción cortesana, sino el suelo mínimo sobre el que las naciones pueden encontrarse sin arrebatarse. La paz no es un alto al fuego forzado; es bienestar colectivo, tejido día a día con diplomacia recta, diálogo sincero y voluntad de entendimiento.
Somos portadores del cambio, pero no de cualquier cambio. Rechazamos el mesianismo y la línea única de pensamiento. Nuestra tradición, que se nutre del ideario masista, pero se mejora en el andar, es horizontal por convicción, no por moda. Sabemos que la emancipación verdadera no se decreta desde arriba: brota en asambleas de barrio, en mesas de trabajo compartido, en la palabra del pueblo que decide ser protagonista y no espectador. Por eso enarbolamos el diálogo como método y como destino. No hay enemigos en la patria, hay venezolanos con historias distintas que deben aprender a escucharse. La voz del M.A.S. no se silencia aunque los vientos sean duros, porque esa voz es propiedad de todos: es un río que nace en la base, en la honestidad cotidiana de quienes se niegan a claudicar.
Reconocemos la incertidumbre del tiempo presente, pero el optimismo no es ingenuidad: es una apuesta activa por la posibilidad de lo nuevo. Las gotas del cambio político y social parecen pequeñas, pero llevan en sí la potencia de una fuente. Será la unión de los demócratas, no como fusión acrítica, sino como articulación respetuosa de diferencias, lo que escribirá la historia futura. Esa historia no la dictará un régimen ni la impondrá ninguna fuerza armada: la escribirán ciudadanas y ciudadanos decididos a usar el único poder que no se confisca cuando hay voluntad colectiva: el voto, la organización, la persistencia. El régimen actual se desmoronará no por un golpe, sino porque un pueblo entero elegirá la paz con derechos, el progreso con educación, la libertad con justicia.
Creemos en una Venezuela de bien común, donde la grandeza no se mida en rentas petroleras sino en oportunidades para todos. Donde ser libre no sea una concesión, sino un horizonte cotidiano. Y para caminar hacia ella, asumimos como divisa aquella sentencia bolivariana que sigue siendo tarea pendiente: unidad, unidad, unidad. Pero no cualquier unidad: la que nace del respeto y se ejercita en la diferencia. La que entiende, con Lincoln, que el gobierno legítimo es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Nada más, y nada menos.
Si podemos. Porque cuando el pueblo se reconoce en su dignidad, y los demócratas aprenden a ser puente en lugar de muro, entonces el futuro deja de ser una amenaza y se vuelve artesanía compartida.
Juntos somos MAS. Juntos somos la alborada.
 Desde la Isla de Margarita, en la convicción del encuentro.
Mayo de 2026.
*Atte; Adalberto Orta*

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