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El PSUV y la nación son cosas muy distintas…POR YURI VALECILLO

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Cuando Chávez crea el PSUV asesorado por jerarcas cubanos y por ese sector militarista de la izquierda, ese que continuaba con sus sueños de una organización de orden cerrado, consignas y un aparato político cuya base, esa inmensa mayoría nacional, fuera obediente a la dirección partidaria y no a las leyes de la nación, tampoco asumiera la necesidad del sentido común en la vida cotidiana.  Para la militancia del PSUV no había necesidad de un presidente, congresos, concejos municipales donde se debatiera, discutiera, razonara, la búsqueda era en el partido colorado o sea el PSUV darle a la sociedad entera un tratamiento de pasteurización y homogeneización, donde fuera obediente, abyecto a las órdenes del inmediato superior.

Los ex/muchachos del PRV o de Ruptura tenían sueños húmedos con los llamados “domingos rojos” donde aún llegando de vivir en la antiguamente asfaltada Caracas (hoy bastante deteriorada) se acercaban a Yaracuy  con botas de montaña y tomaban unos talleres de rapel, caminar por algún lugar accidentado y ver Cerro Azul “Aquel lugar donde un buen día combatieron los paladines de la libertad y ejemplo de abnegación, desprendimiento y valor indomable” tomaban algún texto de un  librito impreso en Asia y dormían soñando en el mañana donde ellos serían héroes y todos los problemas estarían resueltos.

Lo mismo la Liga Socialista o Bandera Roja, Venceremos, Desobediencia Popular y un largo etc. De minúsculos proyectos donde a políticos que según palabras más o menos de un amigo escritor les hacía más falta una batalla con Freud y no con los accidentes geográficos del país.

Jaua, Sanz, Lanz, Cabello todos venían de la edad de piedra de la política de la búsqueda de encontrarse con cuadros obedientes, genuflexos marchaban a la construcción de un partido único, ese que arroparia a toda la nación con un manto de luz y que terminó convirtiéndose en un manto de sombras y fetidez. En el PSUV la búsqueda no era politizar y si adoctrinar convertir a la nación en una de militantes y no de ciudadanos libres.

Una nación de «militantes»: cuyo único hilo conductor sería un modelo donde la participación partidista subordinaria a la identidad civil y toda acción estaría estrechamente vinculada a la lealtad, la abyección, la obediencia hacia el PSUV, una doctrina oficial o a una orden en tal o cual coyuntura, nada estaría fuera de las disposiciones del jefe de turno, así lo vio Chávez desde el principio era un hombre de uniformes y desfiles. No era otra cosa

La noción de «ciudadanos»: Centrada en la idea de que la pertenencia a una nación se define por el ejercicio de derechos universales, deberes civiles y una participación plural e independiente del control estatal o partidista, estaba anulada y si quedaba algo debía ser anulada, sometida, aplastada, perseguida, censurada. Una nación convertida en retreta de plaza, en himno de resistencia, en generales exigiendo resistir y apretarse el cinturón mientras se les escapaban los excesos de carnes y grasa por las costuras del uniforme.

Se impondría en Venezuela o se intentaba hacer de Venezuela una copia calcada de cualquier distopía literaria o real, en orden ascendente de intolerancia Chávez, Maduro y hoy Delcy buscaron hacer de una nación de más de 30 millones de habitantes una copia de EL SEÑOR DE LAS MOSCAS. Pero como todo lo social siempre falta un hilo más grueso para atajar las búsquedas democráticas.

El venezolano venía de haber vivido en una democracia perfectible, esa que lamentablemente tuvo sus mayores enemigos en una parte considerable de la izquierda, esa izquierda que, si se galvanizó con cuentos guevaristas, tristes epopeyas fidelistas.  Y acciones en contra de todo lo que oliera o pareciera democrático, con esa tara de la derrota militar y política de los años 60 y 70 donde se formaron decenas de militantes que no quieren una Venezuela próspera y politizada, ellos desean una Venezuela obediente a las necesidades del momento, obediente, abyecta y adoctrinada, que no piensen en la próxima semana.

La cuerda se venció, el metal sufrió fatiga ese debilitamiento progresivo y la rotura de un material metálico debido a cargas o fuerzas repetidas a lo largo del tiempo. Chávez murió simplemente, la medicina cubana no se si contribuyo a un deceso más rápido ¿Quién sabe?

Ahora nos toca renacer, el país ha tenido una agonía a lo largo del siglo XXI. Nos recuperaremos a pesar del escepticismo que se quiere sembrar desde los medios cercanos al gobierno o agentes gubernamentales. No hemos dejado de avanzar al reencuentro con un país mejor y a pesar de l@s plañider@s del socialismo del siglo XXI, esa pesadilla llamada PSUV va quedando atrás. El 28 de julio de 2024 despertamos y a ellos los hicieron despertar el 3 de enero de 2026. Todavía llevaban la cruda, la resaca, el ratón de año nuevo.

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