Inicio Opinión A veces aceptamos bolívares a BCV, dólares en efectivo bienvenidos.. YURI VALECILLO

A veces aceptamos bolívares a BCV, dólares en efectivo bienvenidos.. YURI VALECILLO

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El neón opaco de la Avenida Lara parpadeaba como un pulso eléctrico en medio de la noche de Valencia, bajo el cielo pesado de Carabobo, los bares alineados a lo largo de la arteria vial ya no eran simples expendios de licor; se habían transformado, por la fuerza de las circunstancias y la palabra, en auténticas fortalezas dialécticas, en la entrada de «El Bastión de la Rima», el poeta Douglas Linares vigilaba la acera con la mirada afilada.

Tenía una orden estricta grabada en la mente, una consigna que compartía con el resto de los bastiones de la avenida “no dejar pasar a un solo gringo ni a un agente israelí” La pureza del debate que se gestaba adentro, entre el humo de cigarrillos y el chocar de los vasos, no puede ser contaminada por la infiltración extranjera, puertas adentro, la resistencia toma su forma más pura.

Sabino Gómez, con un cuaderno bajo el brazo, dicta cátedra desde una mesa de madera crujiente, desarmando teorías imperiales con la misma facilidad con la que se destapa una botella a su lado, Fidel Fernández y Dámaso el Pérez hilan discursos de soberanía, transformando la barra del bar en una trinchera ideológica donde cada rima es un disparo certero contra la hegemonía global, la logística del lugar se mueve con la precisión de un reloj militar, pero con la gracia de la noche valenciana.

 Las trabajadoras de los bares y clubes nocturnos, vistiendo con orgullo sus atuendos habituales de trabajo, se desplazan entre las mesas con bandejas cargadas, ellas son el motor invisible de la jornada, encargadas de repartir la logística cervecera que mantiene las gargantas frescas y los ánimos encendidos, sin su andar constante y su complicidad silenciosa, la resistencia se habría quedado sin combustible, en el extremo más profundo del local, cerca de los altavoces que reproducen una vieja trova, Roger Pérez Marcano y Yoel Jiménez terminan de redactar el manifiesto de la noche. Cada línea del documento es discutida, pulida y defendida con fervor dialéctico, materialista e histórico. Saben que afuera el mundo seguía girando bajo las lógicas del capital, pero allí, en los locales de la Avenida Lara, la soberanía se defiende con poesía, cerveza fría y una vigilancia inquebrantable. Mientras la noche avanzaba, las fortalezas resisten, blindadas por la palabra de sus poetas y la firmeza de su gente, todos tenían en la mente a algún mártir asesinado por la cirrosis.

Camaradas, sentenció Yoel esto no puede quedar aquí tenemos terminado el manifiesto explicando al mundo la razón por la cual luchamos y resistimos de manera valiente y desinteresada en esta taguara.

CONGRESO CULTURAL DE LA AVENIDA LARA (HOMENAJE AL CONGRESO CULTURAL DE CABIMAS)

  PREÁMBULO.

Nosotros, los abajo firmantes poetas, pensadores y custodios de la noche valenciana, reunidos bajo el amparo de la resistencia popular y la soberanía estética, declaramos la Avenida Lara como Territorio Libre de Infiltración Imperial y Sionista. Ante el asedio invisible de los laboratorios de guerra cultural, transformamos oficialmente nuestros bares, barras y clubes nocturnos en bastiones doctrinarios inexpugnables.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS.

Con el ejemplo inquebrantable de Fernando, Soto y Rojas en la actividad etílica, se ratifica la orden estricta e inviolable, ni un solo gringo, ni un solo agente israelí pisará el suelo de estas fortalezas, la entrada no es un derecho de consumo, es un visado ideológico, quien no comprenda el valor del verso soberano y la urgencia de la patria, que se quede en el asfalto, la vigilancia en los accesos es nuestra primera línea de defensa.

LA POESÍA COMO MUNICIÓN DOCTRINARIA.

Nuestros cuadernos son la munición de nuestras rimas, las granadas fragmentarias, no escribimos para el deleite burgués ni para el aplauso de la academia complaciente, escribimos para desmantelar la hegemonía global, cada estrofa recitada en estas mesas debe funcionar como un andamio teórico que sostiene la identidad del pueblo frente al desarraigo extranjero.

EL VALOR ESTRATÉGICO DE LA LOGÍSTICA.

Reconocemos y honramos el rol fundamental de las trabajadoras de la noche. Ataviadas con su indumentaria de combate diario, ellas garantizan la continuidad de la lucha mediante el reparto ininterrumpido de la logística cervecera, la cerveza fría no es aquí un bien de evasión, sino el combustible indispensable que refresca las gargantas, aclara los debates y mantiene encendido el fuego de la síntesis revolucionaria.

AUTONOMÍA TERRITORIAL DE LA LARA.

Frente al mapa del capital que pretende estandarizar las conciencias, oponemos la rebeldía de la noche carabobeña. La Avenida Lara no se rinde, no se vende y no negocia, mientras quede un gramo de tinta y una botella por destapar, este espacio seguirá siendo el epicentro de la contraofensiva cultural.

CONCLUSIÓN.

Frente al asedio del capital y la bota extranjera, oponemos la urgencia del verso, la firmeza de la guardia y la cebada indomable. Somos una trinchera activa. Aquí no hay espacio para la rendición, la conciliación o el reformismo sólo para la victoria de la palabra.

Dado, firmado y sellado bajo la luz parpadeante del neón valenciano. Douglas Linares (Custodio del Umbral y Primer Filtro) Sabino Gómez (Teórico de la Barra Popular) Fidel Fernández (Articulador de la Doctrina Nocturna) Dámaso el Pérez (Defensor de la Identidad Local) Roger Pérez Marcano (Estratega del Manifiesto) Yoel Jiménez (Redactor de la Síntesis Revolucionaria)

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