El jardinero zuiano se fue de 5-4 en el tercer choque de la Serie Mundial, reescribió récords y envió un poderoso mensaje de superación
Los Cerveceros de Milwaukee mostraron un dominio ofensivo de categoría histórica en el Juego 3 de la Serie Mundial, aplastando 10-1 a los Rays de Tampa Bay en el Tropicana Field. En medio del despiadado ataque, nadie brilló con mayor intensidad que Jackson Chourio, quien reescribió varios registros históricos tanto del Clásico de Otoño como de la postemporada en general.
El guardabosques zuliano se fue de 5-4 con doblete, una carrera impulsada y dos anotadas, dejando su promedio al bate en los tres primeros choques de la Serie Mundial en un astronómico .571 (de 14-8) con un OPS de 1.214.
«Sí, creo que se podría decir que este es uno de mis mejores juegos», declaró Chourio en la rueda de prensa posterior al choque, en palabras recogidas por David Venn para MLB.com. «De verdad, estaba tratando cada turno como si fuera el último y buscando embasarme como fuera».
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Un vendaval de registros históricos para el marabino
La exhibición de Chourio en el Tropicana Field lo convirtió en el pelotero de menor edad en conectar cuatro hits en un encuentro de Serie Mundial desde que Joe Garagiola lo hiciera en 1946. Se quedó a un solo imparable del récord absoluto para un choque del Clásico de Octubre (5), en manos de Paul Molitor (1982, también con Milwaukee) y el dominicano Albert Pujols (2011).
Con sus ocho incogibles en los primeros tres choques —siendo el jugador número 26 en la historia con juegos multihit en cada uno de los tres compromisos iniciales—, se colocó en el segundo lugar histórico de indiscutibles en los primeros tres cotejos de una Serie Mundial, solo por detrás de Billy Hatcher (1990).
De igual modo, alcanzó los 29 imparables de por vida en playoffs, colocándose a uno del récord para un pelotero menor de 23 años de edad que ostenta el inmortal Andruw Jones (30). La diferencia radica en que Jones necesitó 45 compromisos para lograrlo, mientras que el venezolano solo ha disputado 23 choques en octubre.
Con su base robada del lunes, se transformó en el segundo jugador más joven de la historia con cuatro hits y un robo en un juego de Serie Mundial, superado únicamente por el legendario Ty Cobb en 1908. Y por último, amplió sus propios récords de carreras impulsadas (30) y de encuentros consecutivos produciendo al menos una anotación (13) en postemporada antes de cumplir los 23 años.
La chispa en el momento justo
Chourio ya había firmado batazos cruciales en el camino a la Serie Mundial, incluyendo el imparable para dejar en el terreno a los Padres de San Diego en el Juego 2 de la Serie Divisional tras un recordado turno ante Mason Miller. Sin embargo, le faltaba una actuación consagratoria en la máxima escena, respondiendo cuando Milwaukee más lo necesitaba.
En lo que va de postemporada, Chourio exhibe un promedio de .286 (de 49-14) con un doblete, dos cuadrangulares, seis anotadas, nueve fletadas, tres estafadas y un OPS de .737 a lo largo de 11 compromisos.
Un poderoso mensaje para invitar a soñar
Más allá del terreno de juego, el muchacho de la urbanización San Miguel de Maracaibo está a solo 27 outs de convertirse en uno de tres venezolanos (cuatro con Ángel Zerpa, que no está en roster por lesión) en ser los primeros latinos en ganar Clásico Mundial y el campeonato de las Grandes Ligas en el mismo año.
«Siento que viví para jugar este deporte», expresó el patrullero zuliano para FOX Sports. «Le debo mucho a mi familia; siempre ha sido muy especial conmigo, me llevaron por el buen camino y a jugar de la manera correcta. Todo se lo debo a mi papá».
Pensando en las futuras generaciones que siguen sus pasos en Venezuela, Chourio envió un mensaje de aliento: «Nunca se rindan, que yo sé lo que es venir de abajo. Obviamente mi papá siempre lloró más por mí. Nunca me faltó nada en mi casa, gracias a Dios. Tengo mucho que agradecerles a ellos; la verdad es que Dios no se queda con el sudor de nadie y cada sacrificio tiene su recompensa».
Con la serie 3-0 a favor de Milwaukee, Chourio y los Cerveceros se colocan a una sola victoria de convertirse en la franquicia número 26 en la historia del béisbol de las Grandes Ligas en alzar el trofeo del Clásico de Otoño por primera vez.
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