Para el alcalde del municipio El Callao, Coromoto Lugo, la situación responde a la falta de planificación del gobierno nacional y las autoridades regionales, entes que promovieron las actividades mineras sin tomar en cuenta factores como la reinversión, ampliación eléctrica y remediación ambiental
Francesca Díaz | Radio Fe y Alegría
Hasta 20 horas sin luz pasan los habitantes de localidades como Guasipati, El Callao y Santa Elena al sur del estado Bolívar. La situación arreció durante las últimas semanas, cuando los pobladores trancaron durante tres días un tramo de la Troncal 10 para exigir respuestas.
El equipo de Radio Fe y Alegría se trasladó a la zona este sábado, al llegar, justamente se había ido la luz. La información ofrecida es que en Roscio se va desde las 9:00 de la mañana para llegar a las 2:00 de la tarde e irse antes del anochecer.
A pesar de la situación, dos visiones colindan en un mismo sector: algunos ciudadanos parecen estar iracundos, decepcionados y hastiados; mientras que otro grupo, el que tiene más posibilidades, se ha ido “acostumbrando” y buscan alternativas como la compra de generadores eléctricos, aunque dicha solución acarrea nuevos inconvenientes como la obtención de combustible.
Caminando por las calles de El Callao, es inevitable pensar en el contraste entre un pueblo rico en cilindros mineros y empresas mixtas, de donde salen kilos de oro al mes, y cuyas calles permanecen empobrecidas y a oscuras.
“El problema eléctrico tiene años. Una institución como la Alcaldía debería tratar esos asuntos como el ordenamiento territorial. Aquí hay más de 2000 molinos clandestinos que se han pegado de las líneas eléctricas y ha fallado mucho. Tienen que tomar consideración de esas cosas, organizar eso para evitar esos colapsos. Hay que ponerle la mano a esto”, destacó Simón Fitipaldi, comerciante de El Callao.
Alcalde afirma que no hay voluntad política
Para el alcalde del municipio El Callao, Coromoto Lugo, la situación responde a la falta de planificación del gobierno nacional y las autoridades regionales, entes que promovieron las actividades mineras sin tomar en cuenta factores como la reinversión, ampliación eléctrica y remediación ambiental.
Meses atrás, en el marco de los Carnavales 2026, Lugo afirmó que la población de El Callao pasó de unas 30.000 personas a 100.000 tras la instalación del Arco Minero del Orinoco, pero nunca se hizo una adaptación real en materia de servicios públicos.
“Se vino mucha gente de diferentes partes del país y todos los servicios colapsaron. Un Arco Minero que ha destruido todo. Por ejemplo, el río Yuruani lo destruyeron, no se contempló inversión social, un hospital construido hace 40 años, un sistema eléctrico de hace también 40 años… La gente está reclamando sus derechos y la gente decidió salir a manifestarse”, explicó el alcalde en entrevista exclusiva con Radio Fe y Alegría.
“La gobernadora que representa al poder Ejecutivo debe entender que la situación eléctrica no es desde hace un año, la solución no es darles gasolina a los molineros, los recortes de 3 a 6 horas. La solución requiere voluntad política del gobierno nacional, para implementar la compra de un transformador en la subestación de El Chocó, que tiene más de 30 años y está colapsada. Yo como alcalde fui a hablar con el gerente general de Corpoelec, quien me explicó que hacía falta un transformador, que había que comprarlo en China, que eso valía 23 millones de dólares… Ese monto representa 170 kilos de oro y aquí salen 5.000 kilos de oro, podríamos comprar 4 transformadores. No hay voluntad política y no ha habido un plan. Todas las recuperadoras son de representantes del gobierno y tienen miedo de cortarles la luz a esas recuperadoras. Hay que hacer un nuevo tendido eléctrico hacia el sur, ese proyecto lo tiene Corpoelec”, fustigó Lugo.
Sobrecarga eléctrica: la causa principal
La gobernadora del estado Bolívar, Yulisbeth García, del oficialismo, y el alcalde de El Callao, Coromoto Lugo, tienen una sola coincidencia en sus discursos: la crisis se debe a una sobrecarga en el sistema eléctrico, debido al crecimiento demográfico y a la expansión de actividad minera y molinos en la zona.
Por su parte, en su programa Por Amor a Bolívar, la gobernadora tocó el tema para rechazar las protestas y paros convocados por lo que calificó un sector extremista, alegando que la sobrecarga se debe al alto consumo eléctrico al sur del estado Bolívar, zona que cuenta con solo una línea de transmisión para abastecer a más de cuatro municipios.
“Se requiere un plan de inversión para una nueva línea de transmisión, para una nueva línea con la T1 de 40, 115 y 13.8 kva y 120 megavatios. Decirlo es fácil, pero es un proyecto de alto impacto. Si no tuviésemos sanciones, el gobierno bolivariano ya hubiese iniciado esa construcción. La T que ya tenemos atiende a Minerven, El Callao, Tumeremo, Guasipati… hay una situación general por la recargada que todos sabemos”, puntualizó García.
“Es un proyecto que tiene que ver con la ampliación de la subestación El Callao, Guasipati, El Dorado, la construcción de una nueva subestación en Casa Blanca, en San Martín de Turumbang, entre otros… La construcción de transmisión de una nueva línea de fase que debe salir desde Macagua hasta el sur del estado, estamos hablando de una cantidad de kilómetros. No es un transformador, es una línea. Una T que hay que construirla nueva. La línea que existe está totalmente colapsada y recargada”, prosiguió.
En contexto, instalar una T de electricidad significa hacer una derivación o empalme en forma de letra T para sacar una nueva línea de luz o corriente desde una toma eléctrica principal que ya sale desde allí.
“Los molineros tienen un alto consumo eléctrico, la propuesta es que ellos dejen de conectarse al sistema eléctrico y puedan hacer su actividad de desarrollo minero por generadores y que nosotros les garanticemos el combustible. Son temas que hay que ir evaluando”, enfatizó García, quien también aseguró que los cortes de luz irán disminuyendo su duración de 12 a 4 horas en los próximos días.
Según García, la construcción de este tipo de proyectos puede tardar entre 1 año y medio a dos años.
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