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Deportados a África: el limbo de los migrantes expulsados de EEUU a terceros países

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Los migrantes deportados desde Estados Unidos a distintos países de África han quedado detenidos, bajo vigilancia en hoteles o sin claridad sobre su estatus legal. ONG alertan sobre posibles devoluciones en cadena y riesgos de persecución o tortura

Dos venezolanos forman parte del grupo de migrantes enviados el pasado mes de agosto desde Estados Unidos a Liberia, un país ubicado en África Occidental, en uno de los vuelos que forma parte de la política de deportación hacia terceros países.

El avión aterrizó en Liberia el 20 de agosto. En ese vuelo viajaron 20 migrantes, pero seis de ellos se negaron a abandonar la aeronave y fueron enviados a Guinea Ecuatorial (África Central). Entre los 14 deportados había nacionales de Camerún, Eritrea, Venezuela, Honduras, Colombia, Brasil y Guatemala, de acuerdo con los registros de Third Country Deportation Watch, un proyecto de la organización Refugees International y Human Rights First, que aboga por los derechos de los desplazados.

Desde el pasado año, cuando Donald Trump asumió por segunda vez la presidencia de los EEUU se han endurecido las políticas migratorias y se han firmado acuerdos con diversos países del mundo para recibir a migrantes deportados de terceras naciones.

Third Country Deportation Watch registra al menos 14 países africanos que sostienen acuerdos con EEUU en materia de migración: Burundi, Camerún, Cabo Verde, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Esuatini, Ghana, Liberia, Libia, Ruanda, Sierra Leona, Sudán del Sur y Uganda. Sin embargo, no todos han recibido a migrantes deportados.

Kelvi Zambrano, abogado y director de la ONG Migration in Action, tiene bajo su representación a siete migrantes —no venezolanos—, los cuales fueron enviados a África Central y permanecen encarcelados.

«Siguen detenidos», explica, al tiempo que detalla que los mantienen con estricta vigilancia: «No pueden salir de donde se encuentran y tienen acceso restringido a algunas cosas».

El activista afirma que las limitaciones dependen de cada Estado que los recibe.

La situación de estos migrantes se torna compleja porque fueron expulsados de Estados Unidos y llegan al continente africano sin un estatus migratorio claro. Thrid Country Deportation describe esta situación como un «limbo», pues expone que los migrantes quedan sin estatus legal, sin documentos de identidad y sin una vía segura de reunificación con sus familias.

Los deportados a Liberia fueron alojados en el hotel Marshall, a unos 50 kilómetros de Monrovia, la capital de este país, y tras varias entrevistas, algunos manifestaron sentirse inseguros.

Los registros de este observatorio enumeran el envío de 32 personas a Esuatini desde EEUU, de las cuales, 26 permanecían detenidas al 10 de septiembre. A la República Democrática del Congo fueron enviados 15 migrantes el pasado mes de abril, a pesar de haber sido beneficiarios de protecciones migratorios en Norteamérica luego de que los jueces determinaran que en sus países de origen podían ser perseguidas o torturadas.

¿Por qué a terceros países?

La gran pregunta de los ciudadanos es «¿por qué Estados Unidos deporta a los migrantes a terceros países y al otro lado del mundo?». El abogado Zambrano sostiene que las autoridades estadounidenses ejecutan estos traslados bajo su legislación interna, pero advierte que esa facultad debe analizarse de forma exhaustiva a la luz de las obligaciones asumidas por este país.

Kelvi Zambrano cita la Convención contra la Tortura, de la que EEUU es Estado parte, y recuerda que su artículo 3 establece la prohibición de expulsar, devolver o extraditar a una persona a otro Estado cuando existan razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura.

En ese sentido, sostiene que la existencia de un acuerdo bilateral no resuelve la discusión de la legalidad del traslado de migrantes a terceros países. «Estados Unidos no solamente tiene obligación de cumplir la ley interna, sino también la normativa internacional», enfatiza.

Organizaciones defensoras de derechos humanos han documentado que varios de estos deportados a África tenían withholding of removal, una protección otorgada por EEUU que prohíbe al gobierno deportar a una persona a un país específico donde su vida o libertad corran peligro. Otros estaban protegidos bajo la Convención contra la Tortura.

Los dos venezolanos deportados a Liberia tenían protección legal en Estados Unidos: ambos contaban con withholding of removal.

Otra de las interrogantes que surge ante las deportaciones a terceros países es si existen garantías frente a una posible devolución posterior a su país de origen. ONG advierten que puede darse lo que se conoce como «devolución en cadena», es decir, que después de ser expulsados de Estados Unidos, este tercer país los mande a su lugar de origen.

Desconocimiento del destino final

La falta de conocimiento del paradero de estos migrantes no ocurre cuando aterrizan en África. El abogado Kelvi Zambrano detalla que, en algunos casos que ha atendido, los familiares y la defensa pierden comunicación con el detenido antes de ser trasladado fuera de EEUU.

«Un par de horas, un día o varios antes» de la deportación se pierde la comunicación con los familiares y no pueden informar que serán trasladados. El abogado relaciona estas situaciones con lo que le Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre las Desapariciones Forzadas denomina desapariciones de corto plazo.

Muchos de los migrantes deportados son sacados de EEUU sin una notificación previa de a dónde serán llevados y al aterrizar, en este caso en África, es que conocen cuál es su destino. Varios han denunciado que el vuelo lo hacen esposados de manos y pies y que por las más de 20 horas de viaje solo reciben pan y agua.

Acuerdos millonarios

La política estadounidense de enviar a migrantes a terceros países no se limita solo a países de África. Third Country Deportation Watch registra acuerdos entre la administración Trump con al menos 35 países y más de 25.000 personas enviadas a 29 países. Además, la organización identifica más de $49 millones en financiamiento directo de EEUU asociados a estos acuerdos.

En África, los acuerdos también están acompañados de recursos para algunos gobiernos. Para Liberia, EEUU comprometió $5 millones para la recepción de nacionales de terceros países. El convenio también abarca cooperación en materia migratoria.

También se pudo conocer que la República Centroafricana recibió $85 millones en fondos y que Guinea Ecuatorial obtuvo $7,5 millones; no obstante, no puede decirse que estos montos se traducen en pagos por cada deportado.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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