Inicio Destacados Discriminación, marginación y pérdida de tradiciones agudizan problemas de salud mental de...

Discriminación, marginación y pérdida de tradiciones agudizan problemas de salud mental de pueblos indígenas

9
0

Las muertes autoinfligidas en indígenas del estado Amazonas, al sur de Venezuela, han tenido un repunte en la última década. En algunos pueblos no tienen herramientas para abordar esta situación, mientras que otros lo atribuyen a su cosmovisión. Especialistas coinciden en que urge la aplicación de una política que atienda las causas y permita un abordaje en sus territorios.

Tres casos de suicidios de indígenas de los pueblos Yekuana, Jivi y Baré que habían ocurrido en 1996 llamaron la atención de Roger Luces, psicólogo amazonense del pueblo Ñeengatú, quien ese año había asumido la coordinación del programa de salud mental en el estado Amazonas.

Luces y su equipo se preguntaron qué estaba sucediendo en los pueblos indígenas para que esto ocurriera. Decidieron entonces estudiar la salud mental de los indígenas desde la mirada etnocultural y a través de un enfoque socioantropológico.

Para documentar cómo era el comportamiento del indígena en la región Guayana, fueron al centro de internamiento de salud mental del hospital Ruiz y Páez de Ciudad Bolívar. “Nos llevamos una gran sorpresa porque los casos eran semejantes, es decir, la conducta era semejante, el método era semejante”.

El especialista recuerda como primer hecho uno ocurrido en 1978 con un indígena Baré en San Fernando de Atabapo. En esos tiempos, señala, ocurría un caso cada dos o tres años.

Casi 20 años después, entre 2015-2017, a solicitud de habitantes de la comunidad por varios casos de suicidio que habían ocurrido, un equipo multidisciplinario hizo una “intervención en salud mental y socioantropológica de la conducta suicida en adolescentes de la comunidad Santa María de Watamo, del pueblo indígena yekuana, municipio Alto Orinoco del estado Amazonas”.

El de 1996 y este son, hasta ahora, los dos abordajes conocidos en esta región sobre el suicidio en la población indígena de esta entidad.

Segunda causa de muerte en jóvenes

El suicidio representa -a nivel mundial- una de las primeras causas de muerte y el suicidio de jóvenes aparece como la segunda para los pueblos indígenas, según el informe “Suicidio Adolescente en Pueblos Indígenas, 3 casos de estudio” (Unicef, 2012). Los mayores índices se registran entre los 15 y 24 años de edad.

A pesar de que en América Latina el índice es uno de los menores, el suicidio dentro de la población indígena lidera las tasas entre los diferentes grupos poblacionales. El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, en su sexto período de sesiones en 2007, alertó sobre el problema e hizo un llamamiento a los Estados y a los órganos nacionales competentes en salud de pueblos indígenas a fin de evaluar las causas profundas del suicidio de jóvenes indígenas y elaborar estrategias preventivas.

El estudio de Naciones Unidas “Situación mundial de los pueblos indígenas” del 2009 ubica el suicidio de los jóvenes indígenas en un contexto de discriminación, marginación, colonización traumática y pérdida de las formas de vida tradicionales. Muchos jóvenes indígenas se sienten aislados y fuera de lugar tanto en sus propias comunidades, al no encontrar en ellas un lugar adecuado a sus necesidades, como en las sociedades envolventes, por la profunda discriminación que en ellas impera.

“La Organización Panamericana de la Salud establece que “la salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas afrontar el estrés de la vida, desarrollar sus habilidades, aprender, trabajar y contribuir a su comunidad. Es un derecho humano fundamental y esencial para el desarrollo personal y socioeconómico”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con el Foro Permanente para la Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, convocó a una reunión en 2010 con el fin de estudiar los datos que atribuyen a los miembros de las comunidades indígenas, un índice de suicidio superior al resto de la población, con especial consideración en la situación de los indígenas aborígenes de Australia, los maorí de Nueva Zelanda y las poblaciones indígenas de los territorios actualmente ocupados por los Estados Unidos y Canadá.

El problema también alcanza a los pueblos indígenas en la región sudamericana. El estudio de Naciones Unidas de 2009 precisaba tasas de suicidio entre los jóvenes guaraníes de Brasil 19 veces por encima de las nacionales e índices de hasta 500/100.000 en pueblos como los Embera de Colombia (contra 5.2 a nivel nacional).

Además de la discriminación y la pérdida de las formas de vida tradicionales, el informe advierte que la marginación de los jóvenes indígenas “forja un sentimiento de aislamiento social que puede conducir a reacciones autodestructivas desde el punto de vista occidental”.

Repunte y causales en Amazonas

Desde inicios de la década de 2020, las muertes por violencia autoinfligida en el estado Amazonas tuvieron un repunte y se hicieron más frecuentes en los noticieros radiales y en las redes sociales.

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) comenzó a registrar las cifras de muerte en Amazonas y los suicidios fueron uno de esos apartes que llamó la atención. Héctor Escandel, quien fue coordinador del OVV en Amazonas, reportó en el informe de violencia de 2021, que ese año fallecieron cuatro niños indígenas: tres varones de entre 12 y 15 años de edad; y una niña de 12 años, pertenecientes a los pueblos indígenas Jivi, Baniva y Yekuana, cuyas comunidades están ubicadas en el municipio Atures y en el municipio Alto Orinoco.

En 2025, ingresaron cinco muertos por suicidio a la morgue del hospital José Gregorio Hernández de Puerto Ayacucho, pero los expertos coinciden en que la cifra va mucho más allá. En el interior del estado los fallecidos no son trasladados a Puerto Ayacucho, sino que sus familiares los sepultan en las profundidades de la selva amazónica.

En lo que va de 2026 se han registrado tres muertes por violencia autoinfligida, todas en junio, de las cuales dos han sido de miembros de pueblos indígenas.

Aunque los especialistas atribuyeron inicialmente el aumento de los casos de muertes autoinfligidas a los efectos de la pandemia de COVID-19, la situación va más allá del análisis común de cualquier consultorio psicológico.

El psicólogo Roger Luces explica que la salud mental de los indígenas puede verse afectada también por vivir en contextos urbanos, la criollización, la propia pertenencia a un grupo originario, la desvinculación, el término de una relación amorosa, los procesos de enculturación, transculturación y aculturación, vicios como el alcohol y las drogas. A esto se suma también el bullying y los retos de las redes sociales. Todo esto en suma puede desencadenar reacciones autodestructivas y autolisis.

Agrega el experto que la conducta suicida se fue agravando con lo que considera un factor interviniente: “la masificación de la tecnología de la comunicación y la información (…) Me refiero a la llegada de todos los servicios que tienen que ver con satelitales y las televisoras, eso ha hecho influencia”.

En el abordaje que hizo el equipo multidisciplinario en Santa María de Watamo entre 2015-2017, uno de sus miembros, la antropóloga América Perdomo, especificó que los indígenas Yekuanas hicieron un listado de factores de riesgo que visualizaban desde su perspectiva: problemas familiares, período de adolescencia, pérdida cultural, consumo de Yarake (una bebida tradicional fermentada), influencia de la cultura occidental, el efecto de casos de suicidio en Awaris (Brasil) y la infuencia de chamanes enemigos que, según su cosmovisión, pueden causar males.

Añadió Perdomo la existencia de muchos otros factores de cambio entre la población indígena como la salida de su lugar de origen para prosecución de estudios, asumir roles sin preparación, adicción a drogas, la cultura envolvente u occidental que permea sus valores y problemas económicos que deben enfrentar tanto padres, representantes y adolescentes (nuevos trabajos, minería, prostitución, buhonerismo, entre otros).

“El estudiar en escuelas, liceos o universidades genera incertidumbre, frustración, angustia, depresión por lo novedoso, desconocido, incierto y por los vejámenes, el racismo expreso o solapado, la burla, los maltratos en general. Todo esto genera una atmósfera que no todos logran enfrentar y de allí se desprenden diversas situaciones que pueden contribuir a las salidas desesperadas y no a las más idóneas. El suicidio es la síntesis de múltiples factores”, explicó.

Este repunte de los casos de suicidios en pueblos indígenas en Amazonas ocurrió también en un contexto en que los territorios se encuentran en “ocupación forzosa por diferentes agentes externos que generan diversos tipos de impactos en las comunidades, especialmente ambientales, culturales, sociales y económicos” que afectan la vida cotidiana de los pueblos indígenas, de acuerdo con la Organización Regional de Pueblos Indígena del Amazonas (Orpia). A esto se suma la práctica de minería ilegal y la presencia de grupos irregulares armados en territorios indígenas.

Escaso abordaje incrementa la incertidumbre

Caño Grulla es una comunidad indígena Huottoja (Piaroa) del Orinoco medio, municipio Autana, estado Amazonas, donde cinco personas han interrumpido su vida en las últimas tres décadas.

Amelia Conde es nativa de Caño Grulla, fue maestra de su comunidad y luego salió a hacer vida política y a impulsar la participación y el emprendimiento entre las mujeres huottoja. A ella, le ha tocado vivir el padecimiento de las muertes autoinfligidas en miembros de su entorno familiar, todos habitantes o nativos de su comunidad.

Para Conde, esto no existía en su pueblo indígena. “Culturalmente no existió, por eso ha sido un problema muy duro para nosotros y difícil de abordar”. Pese al urgente y necesario abordaje en salud mental, señala que “lo han dejado así” y “nadie asume. Nosotros tampoco hemos tocado eso en sinceridad… No preguntamos, no investigamos qué vamos a hacer. Nada… Eso ha quedado así, nadie ha dicho nada”.

Ante la falta de explicación, Conde reflexiona sobre la juventud indígena de hoy en día, considerando que muchos de los casos corresponden a jóvenes.  “La juventud de hoy es otra generación… No entiendo su comportamiento, no sé si es la transculturación que ha habido, ese choque de cultura de criollo y el indígena”.

Se pregunta si el debilitamiento de la espiritualidad y cosmovisión inciden, pues explica que los sabios estaban a cargo de los rituales de sanación y de esos que procuraban que los jóvenes indígenas huottoja “sea buena persona, trabajadora, o si está enfermo, para que se cure eso”. Pero, “dejaron de hacerlo”. Conde lo atribuye en parte a la evangelización y al fallecimiento de los sabios que se dedicaban a la práctica ancestral.

Lo que dice la cosmovisión indígena

Los Yekuana son un pueblo Caribe, cuyo territorio ancestral ocupa parte del municipio Sucre del estado Bolívar y los municipios Manapiare y Alto Orinoco de Amazonas en Venezuela; así como una parte de Brasil.

En 2024, un hombre Yekuana se suicidó en una comunidad del río Cunucunuma, municipio Alto Orinoco. En el pueblo Yekuana lo atribuyen, en voz de la maestra jubilada Regina Azisa, a un pueblo invisible: Los canaimo, conocidos en otros pueblos como “los pitadores”. Según relata la mujer de la localidad de Tencua, municipio Manapiare, los canaimo son un pueblo que decidió permanecer oculto porque descubrió que los Yekuana consiguieron una forma de vengarse a través de una planta llamada Boi. Ocultarse los molestó.

Por eso, endosan que los canaimo “incitan a quitarse la vida”.

La maestra jubilada también detalló que la revisión de un muerto Yekuana no la hace cualquiera. “No todos tocan el cuerpo, los familiares tienen que autorizar al que lo va a tocar. Porque tiene un efecto. No puede cazar, no puede comer con sus hijos, no puede muchas cosas, tiene que separarse por un tiempo bastante largo. Inclusive, a veces un año se va, vuelven a regresar, preferiblemente a una población que no sea Yekuana porque si llega a una población Yekuana lo van a rechazar, porque se supone que está impuro”. Para insertarse nuevamente, tiene que hacerse una purificación a cargo del sabio de una comunidad, destaca la maestra.

Pero aun cuando las muertes autoinfligidas las atribuyen a los canaimo, los Yekuana tienen un problema en común con los huottoja: la incertidumbre de no saber qué ocurre.

Líderes indígenas se preguntan si el debilitamiento de la espiritualidad y cosmovisión han afectado la salud mental de los pueblos indígenas

“Nosotros en realidad no sabemos. El sabio no sabe. El sabio hace el trabajo de rezar, de proteger y de prevenir algunas cosas, no todas. El que hacía el trabajo, de notificar qué va a ocurrir, qué puede ocurrir, qué viene más tarde, era el brujo. Él avisaba para que el pueblo previniera lo que venía. ‘Cuídense de ir para tal parte’, por ejemplo, donde el Canaima no lo pueda visitar. Y el que se descuidaba en eso o el que desobedecía, bueno, ahí están las consecuencias. Por algo lo decían”, explicó Azisa.

En el pueblo Yekuana, dice la maestra, hace tiempo no nace el brujo. “Nace, debe nacer. Tiene que nacer con ese don”.

En el pueblo Jivi, cuando alguien muere por suicidio asumen que no va al lugar al que tenía que ir y, por tanto, el alma sigue vagando en el mundo. Entonces, deben aplicar un rito. El chamán hace una ceremonia y un ritual de despojo del espíritu para que la persona busque el descanso de su alma.

Si el chamán no hace el rito, explica Nelson Ponare, capitán de la comunidad indígena Platanillal del pueblo Jivi, “queda la sombra de él convertido en lo que conocemos como diablo… y es muy malo porque si un niño nuestro llega a asustarse con esta sombra tiene tendencia a enfermarse y va agravándose”.

En su cosmovisión, los jivi asumen que existe otra dimensión que llaman Tsamani, que es una tierra donde no van a morir. En voz de Ponare, lo relacionan con el paraíso, pero aclara que al Tsamani no van los que se suicidan, “a menos que los grandes chamanes le hagan un buen ritual y creo que ni así, porque entran los libres de pecado y de alma limpia”.

Por otra parte, el capitán de Platanillal explica que en la cosmovisión jivi el suicidio también es relacionado con un mal conocido como Maliava. “Pierde su autocontrol en primer lugar y pierde todo, no teme a nada… ese trabajo hace que se provoque la muerte”, refiere.

La antropóloga América Perdomo explicó que cuando estuvieron en Santa María de Watamo los habitantes de la comunidad consideraban los suicidios como una epidemia. “La psiquiatra explicó que era un fenómeno mundial y así se calmó la inquietud aparentemente, pero estaba presente su creencia en chamanes enemigos que habían lanzado un maleficio a su comunidad y por eso ocurrían los suicidios. Posteriormente se habló de malestares que pueden tener los jóvenes al salir de sus comunidades y ellos mismos acertaron al decir que estaban solos, desvalidos al tomar sus decisiones que, en muchos casos, no sabían si eran las correctas. Hubo gran disposición por parte de los enfermeros, maestros, chamanes y otros líderes comunitarios para atender a los jóvenes y prestarles más atención. También la reflexión sobre otras actitudes frente a la vida”.

De las creencias particulares de cada pueblo indígena sobre el suicidio, el psicólogo Roger Luces dice que está relacionada con su cosmovisión, que la asocia con seres sobrenaturales que se posesionan de la voluntad de la persona y que lo induce a autoinfligirse la muerte. “Hace que se produzca desde el punto de vista clínico una especie de despersonalización y control de la voluntad”.

Programas de atención diferenciados

El suicidio en Amazonas y Venezuela en general es un problema de salud pública, que amerita, en el caso de los pueblos indígenas, un abordaje directo en las comunidades y territorios y evitar replicar programas diseñados para áreas urbanas.

No obstante, en los territorios indígenas de Amazonas no hay servicios de salud mental. En la capital Puerto Ayacucho, existen algunos servicios de salud mental, pero son limitados.

El psicólogo propone que estos abordajes se concreten en planes, programas y proyectos etnoculturales de atención de la salud mental en contextos indígenas. El abordaje del suicidio en Amazonas es de estudio multifactorial y la estrategia de acción preventiva debe ser multimodal, dice.

“Debe verse la conducta de los pueblos indígenas en sus particularidades… Si no cambiamos la mirada, exactamente hacia la cosmovisión particular de los pueblos indígenas, no vamos a lograr nunca nada”, advierte Luces, porque -agrega- son visiones totalmente distintas, atadas a la etnicidad y la cosmovisión.

El especialista refiere que hay experiencias que han generado la reducción del suicidio de indígenas al enriquecer los valores y las costumbres, lo que llama conductas etnopreventivas que, sostiene, son totalmente positivas.

Se destaca la experiencia de los indígenas jóvenes de Watamo quienes, de acuerdo a lo expresado por la antropóloga Perdomo, “inspirados en su acervo cultural y sus ganas de vivir cambiaron estilos de vida, buscaron alternativas y propusieron estrategias de atención para ellos”. Agregó que algunos se casaron, “construyeron sus hogares y dejaron atrás la ideación suicida, otros se dedican al trabajo en las minas, están ocupados, pero en su espacio tradicional. Regresaron a su comunidad”.

En Santa María de Watamo no han ocurrido más suicidios, agregó.

Si estás en Puerto Ayacucho, estado Amazonas, y requieres apoyo psicológico puedes ir al Servicio de Salud Mental del Hospital José Gregorio Hernández. También en Fundaihirus, una fundación gubernamental de atención y asistencia a la infancia, juventud y familia en Puerto Ayacucho, ofrecen atención temprana y apoyo en primeros auxilios psicológicos.

Psicodata, el programa integral de bienestar psicosocial y salud mental de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), pone a disposición las líneas 0414-121782 y 0424-1723981 con servicio gratuito, anónimo y confidencial disponible los días jueves de 8:00 am a 5:00 pm.

Este reportaje fue producido en alianza con la Red de Periodistas de la Amazonía venezolana (

COL@red_amazonia)

CORREO DEL CARONI

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí