Vi cómo aprobaron la reforma a la ley del sistema eléctrico entre cantos de gallos y medianoche. Sin consultar a los ciudadanos. Sin debate. Y luego, la votación salió por unanimidad. Qué extraño, ¿no? Se parece demasiado a las decisiones de otra Asamblea Nacional caribeña. ¿Tutelaje, linea de Jorge o intereses compartidos?.
No voy a justificar al régimen de Maduro y Delcy Eloina. El sistema eléctrico venezolano ha sido víctima de la corrupción y el abandono, eso es un hecho. Pero también sé que la privatización, por sí sola, no garantiza una solución al 100%. Esto no es un problema ideológico: es ético y de honestidad.
Mientras tanto, las familias venezolanas sobreviven con sueldos miserables. Ya es inhumano cobrarles recibos de 3 dólares por un servicio deficiente. ¿Qué pasará cuando privaticen y lleguen recibos de 50 o 200 dólares mensuales? Eso no es desarrollo, es condena.
Ahora bien, no cierro la puerta a la inversión privada. Tal vez un sistema mixto, Estado y privados juntos, con reglas claras y una fiscalización real, podría ser factible. Pero con una condición innegociable: que el ingreso de la familia venezolana pueda cubrir la canasta básica y también el pago de los servicios públicos. Si logramos eso, entonces sí, podría aceptarse una participación privada. Pero no al precio de hundir aún más a nuestra gente.
Porque ojo: que este gobierno haya sido incapaz de sostener un sistema eléctrico eficiente y de calidad no significa que otro gobierno actuaría igual. Estoy convencido de que en Venezuela hay capacidad, hay ingenieros con alta gerencia que pueden lograr un servicio óptimo en manos del Estado, o en alianza bien regulada.
El desarrollo económico y la inversión privada son importantes. Pero por encima de todo está el porvenir de nuestros paisanos, su estabilidad, su opinión. Y sobre todo, no entregarlo todo a las empresas sin protección para el pueblo.
Por eso debemos dar una discusión seria sobre esta materia en los tiempos por venir. Seguramente más del 80% de los actuales diputados no formarán parte de la nueva Asamblea Nacional.






