Inicio Destacados El eclipse del socialismo populista* Jesús Alberto Castillo

El eclipse del socialismo populista* Jesús Alberto Castillo

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América Latina vive una marcada transformación marcada por el desgaste del socialismo populista y el vertiginoso ascenso de las fuerzas de la derecha. Tras décadas de falsas promesas de equidad y justicia social, el movimiento progresista radical enfrenta un grave rechazo ciudadano, producto de su incapacidad para resolver problemas estructurales y haber conducido a la miseria a poblaciones enteras en esta región del planeta.

Los ciudadanos en la búsqueda de alternancias pragmáticas han dado un giro hacia la derecha, cansados de gobiernos ineficientes, corruptos y totalitarios, cuya narrativa es ofrecer «el paraíso en la tierra y la construcción del hombre nuevo». El avance de la derecha es innegable y el más reciente aviso se consumó con las elecciones en Brasil donde Flávio Bolsonaro sacó ventaja de Lula en la primera vuelta. Todo parece presagiar el fin de un ciclo de hegemonía izquierdista.

La crisis del progresismo en Latinoámerica tiene su raíz en las políticas erraticas de gestión. Durante períodos de bonanza de las materias primas, los gobiernos de izquierda financiar on amplios programas de asistencia social, pero descuidaron la estabilidad macroeconómica que detonó una crisis inflacionaria, estancamiento y pérdida del poder adquisitivo. A esto se sumó el excesivo gasto público para pagar la inflada nómina de la burocracia estatal, el colapso de los servicios públicos y la seguridad ciudadana, los escándalos de corrupción, la tergiversacion de los ideales de justicia y la vulneración de los derechos humanos.

La expresión más palpable de esa degradación política del socialismo populista se encuentra en Venezuela. La promesa de redención social, anunciada casi tres décadas bajo el nombre de Socialismo del Siglo XXI, dervó en un desastre humanitario, económico e institucional sin precedentes. La destrucción del aparato productivo, la hiperinflacion y el desabastecimiento produjeron el mayor éxodo de la historia patria. Lo peor aún, el Socialismo del Siglo XXI, con su naturaleza totalitarias, clausuró los mecanismos de contrapesos y alternabilidad democrática, convirtiéndose en una pesada mancha política para la izquierda latinoamericana.

Ante este sombrío panorama, hay la urgente necesidad de reivindicar la izquierda democrática, ese pensamiento defendido por Teodoro Petkoff que marcó una distancia tajante frente a la izquierda totalitaria que hoy representa el chavismo. La izquierda democrática cree en la articulación de la justicia social con los ideales republicanos, tales como las libertades públicas y la separación de poderes y los derechos universales. También defiende el emprendimiento económico, la gestión eficiente, la economía digital, la cultura ecológica y la modernización del Estado para mejorar sustancialmente las políticas públicas articuladas al protagonismo ciudadano.

Se trata de un visión progresista con calidad humana y fuerte acento en la pluralidad democrática. Capaz de avanzar en un modelo de sostenibilidad económica y la responsabilidad fiscal como activos sociales incuestionables. Eso implica apostar a la inversión privada y garantizar la seguridad jurídica para reactivar el aparato productivo y financiar programas sociales con rígidos estándares de auditorías. Finalmente, al incentivo de una educación de calidad   para formar ciudadanos talentosos y probos éticamente. Es la izquierda renovada que busca abrir paso en una región que reclama estabilidad, democracia, libertad y progreso social.

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