Inicio Destacados Es solo ficción/ Operación Charreteras…De: YURI VALECILLO

Es solo ficción/ Operación Charreteras…De: YURI VALECILLO

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El desorden en la mesa de Elena reflejaba el caos de un continente entero. Entre tazas de café a medio terminar y carpetas manchadas, la escritora venezolana, quien llevaba años observando el pulso de su país desde su exilio en la Ciudad de México, unía los puntos con hilos invisibles.

Lo que empezó como apuntes para una novela de ficción política se parecía cada vez más a un expediente real y macabro ya Elena sabía que el idealismo revolucionario de antaño había mutado en un negocio de pura ambición crematística, en su esquema, la vieja guardia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), aquellos antiguos guerrilleros chilenos curtidos en el sabotaje se habían convertido en una trasnacional del mal, habían demostrado su experiencia en el arte del secuestro fuera de su patria.

Al final, los antiguos comandantes habían cambiado las banderas por las billeteras, pero el verdadero peligro radica en la alianza. Elena trazó una línea roja desde los residuos del FPMR hacia las células criminales del Tren de Aragua, y otra de vuelta hacia los despachos del servicio de inteligencia en Caracas, era la alianza perfecta de la cacocracia «un gobierno de discurso encendido y revolucionario, pero gestionado en las sombras por los peores elementos posibles» El clímax de sus notas llevaba un nombre en clave: Operación Charreteras.

El plan original en el papel de Elena era limpio, quirúrgico, un comando mixto la logística del Tren de Aragua, la experiencia táctica de los ex-FPMR y el financiamiento de la inteligencia venezolana debía extraer silenciosamente de Santiago de Chile al teniente Ojeda, el objetivo final era meterlo en un vuelo clandestino y llevarlo vivo a Venezuela para exhibirlo como un trofeo de caza o un mensaje para la disidencia.

Sin embargo, la realidad de la ficción de Elena se topó con la torpeza de la brutalidad, en el sótano de una casa de seguridad en las afueras de Santiago, el interrogatorio preliminar se salió de control, la soberbia de los captores subestimó la fragilidad del cuerpo humano y la resistencia de Ojeda. El teniente no sobrevivió a la tortura de la primera noche y murió antes de que el avión clandestino pudiera encender los motores. Elena soltó el bolígrafo. Miró la ventana hacia las calles de México y sintió un escalofrío. En la mesa, la línea entre la trama que estaba inventando y los titulares de las noticias internacionales se había borrado por completo.

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