Queridos hermanos: Hoy es un día trascendental en la historia de Venezuela, ya que estamos haciendo una reflexión de profunda importancia con relación a las deudas millonarias que nos están dejando los gobiernos de facto, que ejercen el poder a la fuerza y mediante el sometimiento de nuestra gente.
Escuchando con atención la inquietud que nos plantea nuestro paisano, hay que decir las cosas con total crudeza: ¡dio en el blanco exacto! Tocó un punto crítico que la política de micrófono muchas veces olvida: la viabilidad económica real del país y la dura verdad de los números.
Pensar que al día siguiente de iniciar una transición democrática vamos a sacar un cheque en blanco para pagar de inmediato es una ilusión peligrosísima. ¡No estamos hablando solo de un par de casos! La lista de acreedores que hacen fila para embargarnos representa una montaña financiera aplastante.
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LA MONTAÑA DE DEUDAS QUE NOS DEJAN:
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Los gigantes petroleros expropiados: Las demandas milmillonarias de ConocoPhillips y ExxonMobil sobre nuestros activos estratégicos.
Los gigantes petroleros expropiados: Las demandas milmillonarias de ConocoPhillips y ExxonMobil sobre nuestros activos estratégicos.
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Mineras e industrias devastadas: Los arbitrajes de Cristallex, Rusoro Mining, Gold Reserve, junto a las demandas de Owens-Illinois, la papelera Smurfit Kappa, las siderúrgicas Tenaris y Ternium, y la petroquímica Koch Industries.
Mineras e industrias devastadas: Los arbitrajes de Cristallex, Rusoro Mining, Gold Reserve, junto a las demandas de Owens-Illinois, la papelera Smurfit Kappa, las siderúrgicas Tenaris y Ternium, y la petroquímica Koch Industries.
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Wall Street y bonos en default: Miles de millones en bonos de la República y de PDVSA, con la amenaza sobre el bono PDVSA 2020 que mantiene al borde del remate a nuestra principal filial en el exterior: CITGO.
Wall Street y bonos en default: Miles de millones en bonos de la República y de PDVSA, con la amenaza sobre el bono PDVSA 2020 que mantiene al borde del remate a nuestra principal filial en el exterior: CITGO.
Deuda bilateral de Estado a Estado: Los compromisos acumulados con potencias como China y Rusia, además del saldo pendiente con el Club de París.
• Deuda comercial y contratistas: Las facturas pendientes con gigantes de servicios petroleros como Schlumberger y Halliburton, más los fondos retenidos a las aerolíneas internacionales y al sector productivo.
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NUESTRA PROPUESTA EN TRES PASOS:
Blindaje legal y moratoria protectora: Gestionar de entrada un acuerdo multilateral que proteja nuestros activos y exportaciones en el exterior, impidiendo que congelen las cuentas del país.
Canje de deuda por inversión: Negociar plazos a muy largo plazo, quitas sustanciales y esquemas donde los acreedores vengan a reinvertir su capital en la reconstrucción del aparato productivo nacional.
Prioridad absoluta al trabajo y al país: El apoyo de los organismos internacionales debe ir directo a reactivar la energía, el agua, la producción y el empleo. ¡Un país destruido no le paga a nadie! Venezuela solo honrará sus compromisos en la medida en que vuelva a levantarse y a generar riqueza.
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REFLEXIÓN FINAL:
Para cerrar esta reflexión debemos unir la sabiduría de dos grandes de la historia:
Por un lado, Aristóteles nos enseñó que la verdadera inteligencia radica en la prudencia práctica: la destreza de aplicar el conocimiento a la realidad concreta. Y por el otro, Maquiavelo nos dejó la advertencia más cruda de la política cuando dijo que:
»Quien olvida lo que es, para perseguir lo que debería ser, camina directo a su propia ruina».
Unir esa prudencia aristotélica con el realismo implacable de Maquiavelo es exactamente lo que nos exige este momento histórico. Para rescatar a Venezuela necesitamos menos utopías, postura firme, inteligencia técnica y los pies bien puestos sobre la tierra.
— Por Fernando Lazarde






