«La primera sensación —al momento en que se anunció el confinamiento— fue de una soledad terrible. Quedé en un apartamento que yo había desarmado, y resultaba imposible que pensara en qué hacer artísticamente. Pero estoy acostumbrado a que en la vida uno va consiguiendo, soy alguien que vive un poco al azar, resolviendo situaciones…»
Jacobo Borges.

Al maestro Jacobo (Caracas, 1931) el estado de alerta mundial por la pandemia de la covid-19 lo tomó en Nueva York, en un apartamento «muy pequeño» y sin sus herramientas de trabajo «ni materiales usuales». Como todos los que sufrimos el encierro a causa del virus de Wuhan –y en especial a quienes nos agarró lejos de casa–, le tocó adaptarse, seguir creando y «trabajar con lo que tenía a mano». El resultado: una obra fantástica, original y contemporánea, «un lenguaje propio que surge de la introspección vivida durante la pandemia», resalta el catálogo de la muestra.
«Mientras cortaba unos papeles para desecharlos, se percató de que, al caer, se producían transformaciones. De allí surgieron los diarios: cerca de 300 obras efímeras fotografiadas en el IPad, que se destruían y, con los mismos materiales de recorte, se convertían en otras nuevas», detalla el texto de sala.
En una sala pequeña del primer piso de la galería diseñada por el arquitecto Julio Maragall está «Diario en tiempo de pandemia», ahí se exhiben 15 piezas, su versión en videos y su versión en fotos, composiciones que armó Borges con los recortes. Las instantáneas están acompañadas con reflexiones de momentos, recuerdos, anhelos, respiros y/o miedos; los videos –microfilmes que recuerdan a las primeras proyecciones de cine–, con sinfonías de Bach, Beethoven o Purcell –los videos se publicaron en el portal Prodavinci a medida que el artista los iba creando. De este trabajo surgieron posteriormente las series «Aguas» y «Paisaje del origen».
«Lo invisible»; «Viaje a lo indefinido»; «Pasaje a la incertidumbre»; «300 años Fragilidad»; «La lluvia»; «El viento» y «Viajando» son los títulos de algunas de las imágenes, ubicadas en un pasillo que da la sensación de túnel del tiempo: un viaje por los estados y emociones que despertó el confinamiento.

«Diario en tiempo de pandemia: viajantes, paisajes y aguas» no es solo la oportunidad de disfrutar de la obra y proceso creativo de un artista fundamental –a quien la UCV le otorgó recientemente un Doctorado Honoris Causa–, es también una forma de volver atrás, mirar con distancia aquellos días de incertidumbre y tratar de sanar uno de los momentos más duros que ha atravesado la humanidad en las últimas décadas: la pandemia de coronavirus.
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Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
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