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Luis Fuenmayor Toro: El lamentable caso de Alex Saab

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Desde ya digo que no tengo información privilegiada del caso de la deportación de Alex Saab. Además, no soy ni quiero ser experto en la materia. Tengo sólo la capacidad de inferir lo que ocurrió, según los datos que la realidad actual aporta y los del pasado inmediato y mediato. También debo decir que me desagrada y rechazo que mi país tome decisiones de cualquier tipo, en virtud de su sumisión a una potencia extranjera. Nadie debería aceptar que nuestras decisiones, cualesquiera que éstas sean, las tome el presidente de ningún país distinto del nuestro, y mucho menos un sociópata inculto, guerrerista, a quien no le importa asesinar gente inocente, ni tener una conducta personal aviesa y moral y éticamente desviada. Y, por favor, aquellos fantasiosos, que en su sopor intelectual hablan permanente de similitudes con una obediencia a Rusia, China, Irán, Cuba y grupos que incluyen a Hamas y Hezbolá, les pido que no sigan produciendo vergüenza ajena con sus estupideces.

La deportación de Alex Saab a EEUU es la noticia actual más importante. No sólo por el personaje de ficción, creado entre los gobiernos venezolano y gringo, sino por la enrevesada historia de sus relaciones con Maduro. Alex Saab siempre fue un empresario colombiano, que inició sus negocios en Venezuela con Chávez, en relación con la importación de materiales para la Misión Vivienda, aunque ahora, de repente y sorpresivamente, el gobierno afirma que ya trabajaba en el país en 2004, con una cédula venezolana falsa, que sin embargo era tan buena, que le permitió, dos décadas después, ser diplomático activo del país con pasaporte y todo, aparecer en el REP y votar en 2024 y ser ministro del gabinete. ¡Imagínense!

Desde su primer trabajo como colombiano legal, los energúmenos opositores, sin presentar ninguna prueba, dijeron que Saab sólo había entregado en materiales el equivalente a 3 millones de dólares, de los 159 recibidos. La disparidad es tal, que sólo unos tontos pueden creerlo. Desde que Chávez ganó en 1998, ese extremismo opositor siempre uso la calumnia y la difamación como armas políticas.

Y no estoy diciendo que los negocios en Venezuela hayan sido siempre pulcros, pues eso casi nunca ha sido así. Su siguiente contrato ya fue con Maduro y tuvo que ver con la importación de alimentos para el programa CLAP. Se habló de sobre precios y de comida en mal estado. Más adelante, la fiscalía de Colombia acusó a Saab de blanqueo de dinero, conspiración para cometer delitos, enriquecimiento ilícito, exportaciones e importaciones ficticias y fraude agravado. Sin embargo, de todas estas acusaciones, Saab y sus auditores fueron absueltos en Colombia en 2024. En 2020, Saab fue arrestado en Cabo Verde por la Interpol, mientras viajaba de Venezuela a Irán en jet privado. Una alerta roja por un proceso judicial de blanqueo de capitales en EEUU, fue la causa. Venezuela se involucra en su defensa y afirma que iba en una misión diplomática, lo cual complica las cosas. ¿Un empresario colombiano en misión diplomática de Venezuela? Extraño, por decir lo menos. Cabo Verde termina extraditándolo a EEUU, como se esperaba.

En ese momento, el gobierno de Maduro perdió su compostura y dijo que Saab era un venezolano nacido en Colombia. Lo hizo diplomático para convalidar su defensa. suspendió las negociaciones con la MUD, como fórmula de presión. La situación se hace más confusa, cuando publicaciones en 2022, acusan a Saab de ser supuestamente un informante de la DEA y de haber dado información de los sobornos que dio a funcionarios del gobierno venezolano. Maduro logró que Biden indultara a Alex Saab, al intercambiarlo por unos gringos que estaban presos en el país. Saab es recibido en Venezuela como un héroe, un salvador de la revolución, el hombre que impidió que el hambre nos matara. Su esposa es también elevada en la jerarquía revolucionaria y se la hace imagen del programa de repatriación de los venezolanos en EEUU: asiste con Diosdado Cabello a recibirlos en Maiquetía, da declaraciones, carga niños y es digna y hermosa esposa del héroe.

Pero, vino el 3 de enero, y poco más de cuatro meses después, Alex Saab fue entregado a EEUU, para enfrentar la justicia estadounidense. El gobierno lo informa con un comunicado muy escueto, en el que ya no es venezolano, sino regresa a ser colombiano, lo que habían negado vehementemente antes. De héroe pasa a villano. Del altar donde estaba baja al infierno de la cárcel. Ahora es un falsificador de documentos, y eso ocurre en un instante, a la velocidad de la luz. Uno se pregunta: ¿Cómo recibe esto el venezolano común? ¿No le parecerá una simple locura? ¿Y qué opinará de quienes ayer dijeron una cosa y hoy dicen otra totalmente contraria sin explicaciones? ¿Lo verán como algo serio? ¿En qué condiciones queda su esposa y su hermano? ¿Y el problema de la soberanía? ¿No se refuerza con esa entrega el tutelaje gringo? ¿Nos sentimos cómodos con situaciones como ésta?

Indudablemente, se está desmontando al sector de Maduro en el gobierno y Alex Saab era un operador de éste. A rey muerto, rey puesto, decían en la época pre capitalista. ¿Lo desmonta el gobierno actual por decisión propia o es una de las tareas asignadas por el gobierno de Trump? Una pregunta es si esto ayuda a la consolidación de Delcy en el gobierno o si más bien es contraproducente. Alex Saab había sido presentado como un héroe por los discursos emotivos de Jorge Rodríguez y de Diosdado Cabello y declaraciones, no tan emotivas, de Delcy Rodríguez. De venezolano regresa a ser sólo colombiano. De revolucionario y hermano pasa a delincuente deportado, juzgado por los mismos que secuestraron a Maduro. ¿Se está acaso legitimando la justicia estadounidense? No hay duda de que eso fragmenta más al PSUV y a su base popular, la fuerza partidista fundamental de Chávez y de Maduro y con la que cuenta Delcy para su futuro político.

 

EMISORA COSTA DEL SOL

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