Inicio Destacados María José Villasmil: El país que apareció entre los escombros

María José Villasmil: El país que apareció entre los escombros

8
0

Los desastres naturales tienen la capacidad de recordarnos un detalle que fácilmente se pierde en la cotidianidad: la fragilidad de la vida. En cuestión de segundos, puede desaparecer la ilusión de control con la que organizamos nuestros días y entendemos que aquello que parecía permanente también puede derrumbarse.

Han pasado algunas semanas desde el terremoto, y son muchas las historias que nos han dejado una herida abierta, imágenes que se quedarán por siempre en nuestra memoria, personas que aunque no conocemos se ganaron un espacio en nuestro corazón, despedidas que se sintieron profundamente personales, quizás porque nos recordaron que pudo haber sido cualquiera de nosotros. Pero en medio de tanto dolor, también hemos visto escenas que nos recuerdan que incluso en las tragedias más profundas existen rastros de belleza. Y no me refiero a una belleza que niega el dolor, sino a la que nace cuando un desconocido extiende la mano, cuando un rescatista decide no rendirse o cuando una comunidad entiende que sólo podrá salir adelante si permanece unida.

La tierra no distingue entre posturas políticas, gobiernos o clases sociales, nos sacude a todos por igual. Sin embargo, mientras el desastre nos iguala en nuestra vulnerabilidad, también deja al descubierto algo que sí marca diferencias: la capacidad de un Estado para proteger a sus ciudadanos y la capacidad de una sociedad para sostenerse cuando todo parece perdido. Es precisamente en estos momentos cuando el verdadero rostro de las instituciones queda expuesto, porque los discursos no son más que palabras vacías si la capacidad de coordinar , responder y proteger no es eficaz ni eficiente.

Parto de la idea de que el Estado debe ser pequeño, para que así, sea la ciudadanía el actor principal de sentar las bases de la libertad y construir el país que desea, pero en momentos como estos, es cuando se requiere de la fortaleza que debe mostrar el Estado mediante la preparación, planificación y respuesta. Lo que ha ocurrido estos días en cuanto a la nula respuesta del régimen no es algo nuevo, durante años, se encargaron de construir un aparato estatal enorme, mientras debilitaban las instituciones, las capacidades operativas y la protección de la ciudadanía dejaba de ocupar un lugar central.

Y, a pesar de esa ausencia institucional, entre los escombros apareció otro país. Uno conformado por ciudadanos que no esperaron instrucciones para actuar, que convirtieron la solidaridad en una respuesta inmediata y recordaron que la ciudadanía también es una forma de construir nación. Vecinos, voluntarios, médicos, rescatistas y jóvenes demostraron que el sentido de comunidad sigue vivo incluso después de años de fracturas políticas y sociales.

Quizás esa sea la reflexión más importante que nos deja esta tragedia, exigir fortalecer las instituciones, invertir en infraestructura, preparar al país para responder ante futuras emergencias y comprender que la protección de la vida constituye la responsabilidad más importante de cualquier Estado.

Entre los escombros apareció el país que tanto anhelamos: uno más humano, más solidario y con la capacidad de convertir esa fuerza ciudadana en instituciones capaces de proteger a todos.

EMISORA COSTA DEL SOL

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí