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Otra de Farruco Sesto, por Gregorio Salazar

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La afirmación por parte del arquitecto Farruco Sesto, a quien como ministro del régimen chavista le tocó liderar la Gran Misión Vivienda Venezuela, según la cual para la construcción de esos edificios no se realizaban previamente estudios de suelos, encierra una mezcla de inconsciencia y de enorme irresponsabilidad política.

Pero cuando la explicación para la omisión de ese requisito técnico fundamental, del cual dependería la seguridad y la vida de quienes habitarían esas construcciones, es que «teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas» la admisión pública de Sesto toma ribetes de un cinismo monumental, pues como sabemos aquella premura fuera de toda sensatez no tenía otro origen que la proximidad de las elecciones presidenciales de 2012.

Sesto, quien desde hace muchos años abandonó el «mar de la felicidad» de estos predios revolucionarios para instalarse en su natal Galicia –donde seguramente dispone en su vivienda de agua corriente y electricidad las 24 horas–, dirigió el ministerio para Hábitat y Vivienda desde 2011, el año previo a las elecciones presidenciales, el año electoral y el siguiente.

Su ficha de servicios al régimen señala que desempeñó por lo menos tres carteras ministeriales, Vivienda y Cultura, uno con la rimbombante denominación de Ministro para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas y la Dirección de Planes y Proyectos Especiales de la Presidencia. Inexplicable cómo el chavismo dejó marchar a pieza tan clave de la revolución.

A la luz de lo ocurrido con el doble sismo del 24 de junio, no deja de sorprender la paladina y desvergonzada revelación de Sesto, que viene a poner una carga más pesada todavía en la responsabilidad que se le reclama al régimen de los Rodríguez por la lentitud en la respuesta a la tragedia humana desatada por el cataclismo sísmico y al colapso de varias edificaciones de la GMVV.

Tal vez pensaría que no había ningún periodista en la sala del foro «Vivienda y Lucha», realizado en Madrid. Pero los hay y los seguirá habiendo para pesar suyo y de otros como él que siguen aquí.

Un buen número de técnicos, ingenieros y sismólogos consultados a raíz de la enorme devastación ocasionada por el doble sismo del 24-J coincide que si en algún sitio de Venezuela se requiere un estudio de suelos antes de edificar es en el litoral central venezolano, no solamente por ser una reconocida zona sísmica, de lo cual ha dado demostración más de una vez la historia, sino porque las vaguadas que se presentaron en los años 1999 y 2005 muy probablemente dejaron serios cambios y secuelas en la conformación de las capas del subsuelo.

Del otro lado del océano, muy lejos de las penurias del pueblo venezolano, Sesto demuestra que sigue obnubilado por la delirante visión revolucionaria del proyecto chavista. Según él se mantienen dos realidades distintas: «Una, la de los medios de comunicación, la de una dictadura horrible, un pueblo sometido y otra, la Venezuela real, la que tiene un proyecto de país pero que no nos dejan hacerlo».

*Lea también: La reconstrucción pendiente de Venezuela, por Stalin González

Sesto se mantiene en sus trece. Para él, evidentemente, el proceso chavista no dispuso de los mayores ingresos económicos, la mayor cuota de poder institucional y gran apoyo popular durante buena parte de los 27 años que llevan destruyendo a Venezuela.

Una oportunidad de oro como ninguna, a disposición exclusiva de un grupo político, que la tiró por la borda cegado por la obcecación ideológica.

Lo de la dictadura es, al saber y entender del discurso embaucador de Sesto para el público madrileño, un invento mediático. Los gobiernos de Chávez y Maduro no llenaron las cárceles de presos políticos, ni ha perseguido organizaciones y dirigentes sindicales, ni cometieron el más grande saqueo del erario que se haya visto en nuestra historia, una de las causas de la destrucción del motor de la economía nacional como lo era Pdvsa.

Y hablando de saqueo: nunca quedó clara la actuación de Sesto en el manejo de los 130 millones de dólares que dijo costó el Mausoleo de Bolívar anexado al Panteón Nacional. ¡Ni construido con planchas de oro!.

Tal vez en el informe de Transparencia Venezuela, que señaló la falta de licitación y contratación de empresas piratas, esté la razón por la cual el arquitecto de Chávez prefiere vivir en Galicia y no en Venezuela, a salvo de los padecimientos existenciales de este atribulado pueblo.

Gregorio Salazar es periodista. Exsecretario general del SNTP.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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