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Santa Elena de Uairén: 103 años de soberanía, leyenda y fe en el corazón de la Gran Sabana Por: Dr. Luis Riobueno

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Cada 16 de septiembre, el sur profundo de Venezuela celebra un hito fundamental para la
geografía y la historia nacional. Al cumplir 103 años de su fundación, Santa Elena de Uairén no
es solo la capital del Municipio Gran Sabana; es la centinela de nuestra frontera, un crisol
multicultural y el testimonio vivo de la determinación humana en medio de una de las tierras
más antiguas del planeta.
El origen: La hazaña patriótica de Lucas Fernández Peña
A principios del siglo XX, la Gran Sabana era un territorio tan fascinante como indómito. En
1923, un farmacéutico valenciano y hacendado emprendedor, Lucas Fernández Peña, atraído
por la fiebre del oro y los diamantes que resonaba en las cuencas de los ríos, decidió
adentrarse en la región.
Sin embargo, la visión de Fernández Peña fue mucho más allá de la búsqueda de riquezas. Al
asentarse a orillas del río Uairén, comprendió la urgencia geopolítica de establecer un poblado
permanente que afirmara la soberanía venezolana frente al avance de colonadores e
incursiones procedentes de Brasil y la Guayana Británica. Con el respaldo de las comunidades
indígenas locales, el 16 de septiembre de 1923 fundó formalmente el asentamiento.
El nombre elegido guardaba un profundo amor familiar y espiritual: "Santa Elena", en
homenaje a su primera hija, Elena, y a la santa patrona, unido a la presencia imponente del Río
Uairén, cuya corriente baña esta tierra sagrada.
Anécdotas e historias de la frontera
La memoria oral y los archivos de la Gran Sabana conservan pasajes singulares que marcaron la
identidad de nuestro pueblo:
La quipipa y los "tesoros escondidos" del Uairén
Cuentan las crónicas de antaño que durante los primeros años del asentamiento, la escasez de
papel moneda obligó a los mineros y comerciantes a utilizar la "quipipa" (pequeños granos de
oro y diamantes sin tallar depositados en frascos de vidrio) como moneda corriente para el
trueque de víveres. En los cafetines e improvisadas boticas, una balanza de precisión pesaba el
mineral antes de entregar la harina o el café.
La fe esculpida en piedra
En 1931, la llegada de los Misioneros Capuchinos (Padres Franciscanos) transformó la dinámica
social de la joven comunidad. Una de las anécdotas más hermosas rodea la construcción de la
Catedral de Santa Elena: la estructura completa fue erigida a mano por maestros de obra
locales, misioneros y pobladores pemones, quienes trasladaban gigantescos bloques de piedra
sacados directamente de las canteras y cauces de los ríos cercanos. Hoy en día, esta catedral
de piedra constituye un monumento arquitectónico único en toda Venezuela.
El hito de la integración: De pica de penetración a la Troncal 10

Durante décadas, llegar a Santa Elena desde el norte de Bolívar requería semanas de travesía
en mulas, curiaras o intrépidos vuelos en avionetas sobre los tepuyes. La apertura de la
carretera (hoy Troncal 10) no solo rompió el aislamiento geográfico, sino que consolidó a Santa
Elena como la principal puerta de entrada el intercambio sociocultural entre Venezuela y
Brasil.
Un crisol de culturas entre tepuyes
Santa Elena de Uairén vibra con la confluencia armónica del pueblo ancestral Pemon (de las
familias Taurepán y Arekuna), la tradición criolla venezolana y la vecindad con el estado
brasilero de Roraima. Es el punto de partida obligado para los viajeros de todo el mundo que
buscan coronar la cima del Monte Roraima, admirar el salto Kukenán o sumergirse en la
majestuosidad del Parque Nacional Canaima.
Al llegar a estos 103 años, el compromiso con nuestra ciudad no solo abarca honrar su
memoria histórica, sino velar por la conservación de sus cabeceras de agua, la protección de
sus bosques nativos y el desarrollo armónico de una comunidad que sigue siendo baluarte de
la patria.
¡Que viva Santa Elena de Uairén en sus 103 años!

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