Múltiples apagones diarios en la parroquia Unare comprometen la salud de adultos mayores y niños con condiciones especiales, mientras el deterioro del alumbrado y la vialidad agrava la precariedad en el Eje Atlántico.
Una crisis de interrupciones eléctricas sistemáticas mantiene en zozobra permanente a las comunidades de la parroquia Unare, en el municipio Caroní.
En sectores del Eje Atlántico como Los Corales I, Villa Jade, Villa Upata y Las Casitas del Core 8, la población enfrenta fallas diarias que han dejado de responder a esquemas formales de racionamiento para convertirse en suspensiones continuas del suministro.
La electricidad interrumpe su curso al menos cada dos horas y los cortes se prolongan entre treinta minutos y una hora por evento, alcanzando recurrencias de hasta dos apagones en una sola jornada, incluso hasta entrada la noche.
La afectación directa a los grupos más vulnerables evidencia el detrimento progresivo en las condiciones mínimas de habitabilidad.
En estas comunidades residen aproximadamente cien adultos mayores y doscientos niños, entre los cuales se encuentran menores con condiciones médicas especiales que requieren de manera indispensable el uso de aparatos eléctricos para sus tratamientos y cuidado diario.
La inestabilidad en el flujo de energía no solo impide la normalidad comunitaria, sino que expone a un riesgo crítico la salud de estas personas, generando un estado de alerta constante entre las familias.
Desde una visión estrictamente técnica y social, Solange Tirado, urbanista e integrante de la comunidad de Los Corales I, califica el panorama como insostenible.
La especialista destaca la contradicción estructural que representa sufrir deficiencias energéticas severas e interrupciones prolongadas en el estado Bolívar, región donde se genera entre el 60 y 70 por ciento de la energía hidroeléctrica que abastece a todo el país.
Esta inconsistencia del servicio público en el principal centro de generación eléctrica nacional subraya la falta de mantenimiento e inversión oportuna por parte de la estatal Corpoelec.
La problemática eléctrica se suma a un cuadro generalizado de abandono de la infraestructura urbana en la avenida Atlántico, desde el tramo de Villa Bahía hacia el final de la vía.
El deterioro de la capa asfáltica, caracterizado por el incremento acelerado de huecos y fallas en la calzada, dificulta la movilidad y eleva los niveles de inseguridad vial en la zona.
Ante este escenario, la ciudadanía apela directamente a las autoridades municipales, a la Gobernación del estado Bolívar y a la directiva nacional de la corporación eléctrica para que ejecuten medidas inmediatas de restitución del servicio y atención integral a los servicios básicos de la zona.
CORREO DEL CARONI






