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La Chinita volvió a los brazos de su pueblo: Maracaibo celebró con fe la tradicional Bajada de la Virgen de Chiquinquirá

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La Virgen del Rosario de Chiquinquirá descendió este sábado 31 de octubre de su altar en la Basílica de Maracaibo, estado Zulia, para reencontrarse con miles de fieles que se congregaron en la plazoleta de San Juan de Dios y acompañaron con oraciones y cantos una de las tradiciones religiosas más representativas del occidente venezolano.

A las 7:12 de la noche comenzó el esperado descenso de la Sagrada Reliquia, conocida cariñosamente como la Chinita, desde su camerín situado sobre el altar mayor del santuario. La imagen fue bajada lentamente mediante una estructura especialmente preparada para la ceremonia, mientras los asistentes presenciaban el momento que marca el inicio de las festividades patronales zulianas.

La celebración había comenzado a las 5:00 de la tarde con una eucaristía presidida por monseñor José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo, quien dirigió un mensaje de reconciliación, entendimiento y esperanza a los venezolanos. La misa reunió a fieles que acudieron desde diferentes sectores de la capital zuliana para acompañar el tradicional encuentro con su patrona.

Durante la homilía, el arzobispo sostuvo que «en este proceso de reconstrucción de nuestra patria todos somos necesarios», al destacar la importancia de la participación de los ciudadanos en el futuro de Venezuela. También llamó a superar las diferencias políticas y sociales para avanzar hacia un entendimiento que permita atender las necesidades de la población.

Azuaje insistió en que la reconstrucción del país requiere esfuerzos compartidos y debe desarrollarse «sin rivalidades, sin rencillas estériles que no dejan avanzar hacia la construcción de un desarrollo humano integral». Su mensaje formó parte de una celebración en la que la Iglesia católica buscó resaltar la solidaridad y la convivencia entre los venezolanos.

La Basílica había dispuesto unas 30.000 sillas para recibir a los asistentes, con accesos habilitados desde las 3:00 hasta las 4:30 de la tarde. El párroco rector del santuario, presbítero Nedward Andrade, había estimado previamente que la concurrencia podría superar esa cantidad, tomando como referencia la asistencia registrada durante la celebración del año anterior.

Una de las particularidades de las fiestas patronales de este año es su carácter solidario con las familias afectadas por los terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio. La Iglesia anunció jornadas de oración, centros de acopio y la destinación de la recaudación del tradicional Potazo Chiquinquireño a los damnificados. Las celebraciones se desarrollan bajo el lema «Reina del universo, esperanza de nuestras vidas: danos consuelo, paz y alegría».

La programación de 2026 coincide con los 317 años de la renovación milagrosa de la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y los 84 años de su coronación canónica.

LA PATILLA

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