Inicio Opinión *Las tres identidades del sujeto: Unamuno y el conflicto en la praxis...

*Las tres identidades del sujeto: Unamuno y el conflicto en la praxis política* Jesús Alberto Castillo

9
0
El reconocido filósofo vasco Miguel de Unamuno presenta una de las deducciones más espectaculares para comprender la praxis politica: «Cada uno de nosotros es tres personas distintas. El que uno cree ser (el yo ideal), el que los demás creen que uno es (el yo colectivo) y el que se es en realidad ante Dios (el yo real)». De esa manera, trastoca esa unidad homogénea del individuo que muchos defienden para trasladarla al espacio del poder donde cobra una dimensión dramática y visceral, puesto que la identidad se colectiviza y, regularmente, se distorsiona.
En la presentación de sus _Tres novelas ejemplares y un prólogo_(1920), Unamuno plantea esta paradoja psicológica y filosófica en tres planos distintos: a) la autoimagen que es la percepción subjetiva y el ego que construimos sobre nosotros mismos, b) la reputación o el personaje público que los otros perciben desde afuera y c) la esencia verdadera y objetiva que solo Dios (o el misterio del universo) conoce por completo. De acuerdo al autor, estas tres versiones del sujeto casi nuncan coinciden. Pues, la persona vive en una tensión constante intentando equilibrar lo que piensa de ella con las expectativas del mundo exterior, mientras ignora su naturaleza verdadera.
Esas tensiones se ven con mayor claridad en el tablero de la acción política donde se exige la construcción de un personaje público. El sujeto queda obligado a habitar una máscara ideológica y a defender consignas que pretenden ser absolutas. Puede volverse el dirigente carismático, el militante dogmático o el disidente indomable. En este proceso, el «yo ideal», convencido de actuar por el bien común o la justicia, entra en contradicción con las concesiones y los pragmatismo impuestos por la realidad fáctica. La amenaza real, según Unamuno, es que la praxis política genera la alienación total del individuo en favor de su máscara exterior.
Cuando la persona prioriza la máscara pública o las exigencias del partido por encima de sus convicciones, el «yo social» devora a los otros dos. Se produce el dogmatismo y la alienación del sujeto.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí