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Los iraníes no escucharon a Héctor Rodríguez ..por

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Un amigo que es personal diplomático de Venezuela me comenta “todavía me resuenan los oídos con la perorata de Héctor Rodríguez”. Estuvimos hablando de aquella desafortunada, cínica y cobarde declaración donde el flamante ministro de quien sabe cuantas cosas, justificaba el culillo de los autoproclamados centinelas de la patria que el 3 de enero se quedaron dormidos o algo así, recordemos. «Chávez, cuando vio que la superioridad militar no lo acompañaba, dio un paso al frente y dijo ‘por ahora’. Entendió que la correlación de fuerzas cambió y para no inmolar a su fuerza y a su pueblo, decidió dar un paso atrás»

Imagino que las declaraciones de este sujeto podrían encabezar la lista de algún libro de autoayuda, con algún título sugerente me comunique con algunos amigos editores y otros creativos para titular algo que podría ser un éxito y que sea solo de frases de quienes gobiernan Venezuela y justifican cualquier exceso, cualquier violación a los derechos humanos, cualquier desfalco e inclusive el culillo de estos bizarros sujetos de uniforme y orden cerrado, veamos algunas “COMO SER CULILLUO Y APARENTAR SER UN MACHO, A LA VANGUARDIA DE LA RETAGUARDIA, PA”LANTE ES PA”TRAS”.

Con la victoria de Irán sobre Israel y USA con un acuerdo a todas luces dignos los militares iraníes demostraron a todas luces y bajo cualquier óptica e incluso bajo luz ultravioleta que le sobró a los persas lo que les faltó a los castrenses venezolanos, claro tenemos que volver la cátedra de culillo que ahora el flamante ministro lo expresa en alta, clara e inteligible voz.

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Irán se volvió una respetable potencia en el contexto mundial, después de los resultados de la guerra contra USA y los Estados Unidos, casi medio siglo de verdaderas sanciones no impidieron que esa nación se transformara en una potencia industrial, política y militar, no estuvieron buscando excusas de manera permanente y desarrollaron en los hechos lo que tenían en el papel, vencieron con sanciones, vencieron en el campo de batalla, vencieron en la diplomacia. Parece que la fórmula de probidad administrativa, inversión en educación, sentido de nación y una dosis de valor los hace una nación respetada en el contexto mundial, no existían blofeadores como Maduro, justificadores como Héctor Rodríguez y tampoco generales de galleta jengibre como Padrino López y compañía.

La realidad nacional es realmente dura y difícil de digerir y no se si la FANB estará o hará un estudio de opinión pública para conocer la percepción de los venezolanos acerca de su institución después del 3 de enero de 2026, qué opinión se tiene acerca de su desempeño o el de sus miembros en la administración pública, etc. Aclaró que si a mi me preguntaran y 10 es lo un buen desempeño y 1 es un mal desempeño tendría que recurrir al menos 1, claro sería muy difícil responder así, lo que han demostrado los ejércitos de Latinoamérica en el cercano siglo XX y en el XXI es cómo inspirar más miedo que admiración y si no aprendes la lección tendrás desde el cuartico de la alcabala, pasando por la llamad “tumba” creada bajo los auspicios del general Rodríguez Torres  o el Helicoide ese donde dictaba cátedra de derechos humanos el castañuelero de Juan Carlos Monedero.

Los iraníes han resistido todas las batallas, puedo tener grandes diferencias acerca de su gobierno, pero me es imposible no admirar su talante valiente y talentoso, su capacidad de resistir y avanzar. Los militares iraníes demostraron valor, talento y determinación, los nuestros mejor no hablar de verdad creo que mejor veo el futbol para no recordar como un ministros civil justifica el miedo de quienes deberían dar muestras de valor y solo volvieron nalgas ante de quien hasta el año pasado era el enemigo a vencer y hoy  en Miraflores se le hace cola para pasar por la ceremonia del besamanos al gringo de turno.

Notas a pie de página: Lo dramático es que fueron los críticos del imperio  quienes impiden que los trabajadores protesten, que se comience a conocer el tamaño de la corrupción, la libertad de algunos presos políticos. El costo por no reconocer un simple resultado electoral se paga hasta con el fin de la soberanía nacional. En fin, el mar.

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