El economista y presidente Datanalisis Luis Vicente León se refirió este jueves 3 de septiembre al acuerdo binacional entre Venezuela y Estados Unidos, y los contratos petroleros y energéticos firmados este miércoles, los cuales aseguró son apenas una muestra relevante de todos los que se han venido firmando en estas semanas.
El especialista dijo que dichos convenios se «pueden criticar desde la soberanía, la legitimidad y la constitucionalidad». «Las tres críticas son legítimas y no las descarto, pero hay que decir algo incómodo: en Venezuela, hace ya mucho tiempo, ¿qué resiste esa misma lupa? el problema no nació ayer ni con este acuerdo. Es viejo, es transversal y cubre a todo el país», advirtió.
Asimismo, el economista agrega que «un marco legal erosionado durante décadas no se puede invocar de manera selectiva, solo cuando el resultado no nos gusta». «En procesos como el que estamos viviendo, los acuerdos pragmáticos y políticos van por delante y por encima de un marco legal que precisamente habrá que reconstruir», dijo.
A su juicio lo antes mencionado se impone «como el orden real de las transiciones, nos guste o no».
«Estados Unidos es el elefante en la mesa. Fija condiciones, sí. Pero también opera como ancla de garantía para mover capitales que de otro modo no vendrían. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y quedarse con una sola es hacer trampa en el análisis», sostiene.
Para León se puede cuestionar la calidad del negocio para el país, presumiendo que podría ser mucho mejor, no obstante, arroja dos consideraciones: «Esas condiciones todavía no están claras, y solo cuando lo estén podremos evaluarlas con certeza. Segundo: cualesquiera que sean esas condiciones, serán mejores que el 60% teórico de un barril bajo tierra. Ese barril no le da de comer a la gente que lo necesita desesperadamente».
El especialista también dice que estos acuerdos traerán un efecto multiplicador, como por ejemplo, inversión masiva en infraestructura, cambios en los mapas eléctricos de las regiones, recuperación del gas e industrialización, activación de todos los sectores conexos, potencial de desarrollo tecnológico, condiciones para construir nodos energéticos para inteligencia artificial.
«Este convenio es a la economía venezolana lo que las tiendas anclas de marcas famosas es a los centros comerciales en todo el mundo: garantía de captación de más inversiones», opina.
Además, añade que es una oportunidad real de mejora en la calidad de vida de «una población venezolana que no tiene lobby en Washington ni abogados en Nueva York». «La soberanía sobre un recurso que no se puede desarrollar no es soberanía: es titularidad. Para la gente en la calle, un ancla de inversión y de reactivación vale más que seguir siendo la reserva inactiva más grande del mundo».
Por último, el experto en materia económica indica que se «atreve a decir que se comete un error al creer que primero hay que resolver lo institucional para después transformar la economía». «La realidad podría ser exactamente al revés: un país que mejora, que come, que se educa y que se estimula, está mucho mejor dotado para conquistar sus propios cambios institucionales y políticos», defiende.
Asimismo, advierte que las condiciones de estos contratos deben ser publicadas, para que se discutan y se evalúen. «Defender el pragmatismo no es defender la opacidad. Son cosas distintas, y confundirlas sería el error más caro de todos».






