Cuando el coronel Ron McMon advierte sobre las turbulencias y filtraciones en el Pentágono, muchos se preguntan: ¿En qué nos afecta eso a nosotros? Desde la perspectiva de análisis del Grupo SUMA, la respuesta es directa: afecta la estabilidad del tablero de presión sobre el régimen.
Planes expuestos: Si la cúpula de defensa de la primera potencia se sacude internamente o sufre filtraciones de inteligencia, las estrategias a largo plazo para América Latina quedan en el aire y pierden efectividad operativa.
El reloj del Congreso: El rumbo de la política estadounidense depende de sus equilibrios internos. Si la correlación de fuerza cambia en Washington, las prioridades cambian (el foco principal se desvía a otros continentes), dejando al régimen venezolano ganar tiempo valioso.
El verdadero choque es aquí: Mientras en EE. UU. reorganizan fichas, el pulso real se juega ya mismo en Caracas con la designación de los magistrados del TSJ. Si la oposición y la ciudadanía no frenan ese pacto de cúpula entre noviembre y diciembre, se consolidará un blindaje judicial por 12 años más.
La conclusión desde el Grupo SUMA es clara: no podemos esperar salvavidas externos automáticos. La presión ciudadana y la exigencia de transparencia deben activarse ahora, porque el juego político se decide en nuestra propia cancha.






