Durante 10 meses ocultaron su muerte. Durante 10 meses dejaron a su familia viviendo entre la incertidumbre y la angustia. Incluso lo enterraron sin avisarle a su mamá.
Esto refleja la realidad de muchos presos políticos y detenidos en Venezuela: abandono, silencio, maltrato y una impunidad que protege a los responsables mientras las familias quedan destrozadas.
En este país hay madres que siguen buscando respuestas en tribunales y cárceles porque el poder decidió convertir el dolor humano en política de Estado.
Venezuela no será verdaderamente libre mientras existan presos políticos, desapariciones forzadas y funcionarios que nunca responden por sus abusos. La libertad también implica justicia para quienes han sufrido años de persecución, tortura y destrucción de sus vidas
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