Entre el asfalto y las oficinas: La lucha real no se negocia a espaldas de la gente
Mientras en las altas esferas de Washington y en las mesas de negociación los acuerdos energéticos fluyen y los barriles de petróleo siguen saliendo, en el terreno la realidad es otra muy distinta. La estructura de poder local sigue haciendo de las suyas con total impunidad: hostigando, persiguiendo sindicalistas y atropellando al trabajador que solo exige un salario digno para sobrevivir.
Nos quieren vender la idea de que la solución viene enlatada y perfectamente empaquetada desde afuera, pero la historia nos demuestra que un tutelaje frío, sin justicia social y sin mejoras tangibles para el ciudadano de a pie, sabe a burla. ¿De qué vale que cambien piezas arriba si abajo el pueblo sigue pasando roncha con los servicios públicos en el suelo y una economía asfixiada?
Capítulo 2: La calle no se enfría ni se negocia
Con la brújula clara y la calle caliente: El cambio lo empuja el pueblo
El tiempo es el mejor aliado de los que quieren mantener el statu quo, y en Venezuela no podemos darnos el lujo de dejar enfriar la calle ni caer en la apatía. El fervor y la energía que se sienten hoy tras el regreso de María Corina Machado al país marcan el compás de una resistencia que no se va a apagar con pañagües de oficina.
Mantener la cordura no significa quedarse de brazos cruzados esperando que otros decidan por nosotros, sino respaldar con firmeza y organización el liderazgo que está dando la cara aquí, pisando el barro. Ni tregua al tiempo ni falsas expectativas: la verdadera presión se ejerce con un pueblo despierto, unido y exigiendo un cambio de timón definitivo que nos devuelva la libertad.
Por: Fernando Lazarde (GRUPO SUMA)






